Miguel Gómez Martínez
COLUMNISTA

¡Por fin!

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
junio 14 de 2016
2016-06-14 09:25 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c55d1afeb.png

“Necesitamos una economía con una industria más fuerte, con proyectos agroindustriales, con más turismo”, afirmó este fin de semana el Ministro de Hacienda en entrevista a El Tiempo. Incluso esbozó la posibilidad de construir “una nueva economía”.
Por fin parece que el gobierno, que termina su sexto año, reconoce que el modelo económico colombiano necesita un cambio de fondo. Lástima que se haya perdido tanto tiempo valioso y desperdiciado todo el margen de maniobra político que ha estado disponible durante estos años para realizar las reformas de fondo que esta economía reclama, desde hace años, a gritos. Pero como dicen las abuelas, ‘mejor tarde que nunca’.

Algunos dirán que el gobierno es bueno para los anuncios pero muy flojo para la ejecución. Otros que es demasiado tarde pues el país inicia, en pocos días, las etapa posfirma de los acuerdos de La Habana en la cual la prioridad será, durante varios años, la de cumplir con lo pactado. Todo ello es posible porque el discurso del ministro tendría que incluir un ambicioso plan de inversiones públicas a mediano plazo, pero sabemos que la situación fiscal es delicada y no tiene margen de maniobra. Tampoco hay espacio en el manejo de corto plazo, pues la inflación no cede y el Emisor seguirá subiendo la tasa de interés hasta que pueda revertir la tendencia. Ello se reflejará en un menor nivel de crecimiento. Y está el capítulo de la reforma tributaria estructural, que tiene a todos en ascuas, y frena la toma de decisiones de inversión.

Ojalá la ‘nueva economía’ consista en poner el énfasis en mejorar la productividad y competitividad de nuestra economía. La tarea es inmensa pues tenemos rezagos enormes en infraestructura, capacitación laboral y tecnología. Salvo en infraestructura, donde la energía del vicepresidente Vargas se ha hecho notar, en las otras áreas estructurales los resultados son decepcionantes.

En educación, el gobierno sigue sin encontrar respuestas a la crisis de la universidad pública. La Universidad Nacional, ese templo del saber, se cae a pedazos y la esperanza del rector está centrada en los recursos que producirá una estampilla. La Ministra del ramo, propensa a destapar escándalos que no terminan en nada de fondo, sigue sin ofrecer resultados concretos en materia de calidad, que se suponía sería una de las prioridades del segundo mandato de Santos. El programa ‘Ser Pilo Paga’ es bueno, pero no cambiará la calamitosa situación de la formación de los maestros y los decepcionantes resultados reflejados en las mediciones internacionales en materia de formación en ciencias básicas y bilingüismo.

Buena reforma del primer mandato fue la ley de regalías que alimenta de recursos a Colciencias con el fin de cerrar la brecha en tecnología. Recursos presupuestales ha habido, pero Colciencias se desdibujó en medio de la burocracia y la ausencia de resultados medibles en términos de productividad. La caída de las exportaciones que no cesa es el fiel reflejo de los serios problemas que tenemos al respecto.

Que el gobierno acepte, en su sexto año, que hay que cambiar el rumbo es positivo. Que el Ministro reconozca que la crisis del campo, que se manifiesta en protestas periódicas, y la desindustrialización, son temas que hay que remediar, es importante. Pero no sobra recordar que gobernar no es anunciar.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotamail.com

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado