Alberto Schelesinger Vélez

Amistad e intereses vitales nacionales

El señor Makled es parte de un cartel. Sus declaraciones mencionan, como abrebocas, desde quiénes ha

Alberto Schelesinger Vélez
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Alberto Schelesinger Vélez
noviembre 18 de 2010
2010-11-18 12:41 a.m.
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Inoportunamente, apareció el Venezolano Walid Makled, señalado desde mayo del 2009 por la Casa Blanca como "significante traficante de narcóticos", e imputado por el Fiscal del Distrito Sur de Nueva York por el tráfico de 10 toneladas de cocaína; fue aprehendido en nuestro territorio después de un arduo trabajo de la DEA con nuestras autoridades.

En plena luna de miel, donde nuestra 'nueva amistad' hacia Chávez no es el motivo de mis consideraciones, ya que el presidente Santos actuaba como analista y periodista cuando opinaba sobre nuestro vecino -algunos pretenden que lo siga haciendo-, y hoy representa los más caros intereses nacionales. Si alguien lo conoce es el presidente Santos, y con absoluta seguridad no se llama a equívocos al respecto.

Mal momento, cuando nos deben aún mucha plata y estamos negociando un acuerdo comercial bilateral y, de otra parte, los republicanos llegan con fuerza al Congreso americano -donde tenemos intereses claros- y no verán con buenos ojos que este capo se les escape por un acto entre 'amigos'.

Incomoda el que Chávez lo haya declarado como su mejor amigo, en el selecto grupo de Ortega, los Castro, los presidentes de Irán, Ucrania, Bielorusia, Libia, Siria, entre otros, con los que ni nuestros intereses, lealtades, historia y trayectoria democrática tienen que ver.

El punto es, como lo decía el señor Makled, en su segura y pasmosamente tranquila entrevista con RCN: "te lo pongo sencillito". Primero, es acusado de narcotráfico por un país serio, pero lo que nuestros juristas y el alto gobierno deben tener muy en cuenta es que ese tráfico, que lo pone entre los tres principales capos del mundo, es de narcóticos que salen, en su mayoría, si no todos, de nuestro país. Luego, es un interés nacional de primer orden que se le juzgue verdaderamente y hable.

El impacto de su delito es de gran magnitud, empezando por lo que significa como fuente de financiación de las Farc y el Eln. No es un caso marginal, Venezuela es la principal ruta de cocaína hacia EE. UU. y Europa. Luego, interés nacional vital debe matar 'amistad'.

Esto es claro en cuanto a las obligaciones que tiene el Primer Mandatario. Sería similar a que capturáramos un testigo de primer orden, partícipe y dispuesto a hablar sobre el apoyo que las autoridades venezolanas brindan a la guerrilla, dónde están y cómo actúan en su territorio. ¿Lo entregaríamos a sus acusados para que lo 'juzguen'? Faltaríamos en materia grave a nuestras responsabilidades.

Segundo, el señor Makled es parte de un cartel. Sus declaraciones mencionan, como abrebocas, desde quiénes han sido el director de Inteligencia Militar, el jefe de la Disip, el Comandante de las Fuerzas Armadas y el director de la Organización Nacional Antinarcóticos, hasta el recién ascendido a General en Jefe, después de negarle a la oposición su derecho de acceder democráticamente al poder.

Quedan los silencios dicientes respecto al presidente Chávez, y el resto del entramado que abarcaría varias cúpulas y el sinnúmero de prebendas que recibió en un pasado no muy lejano de estas mismas.

Ni nuestras Fuerzas Armadas ni los organismos de seguridad, ni nuestra población, ni los países víctimas de este señor y su cartel, ni la comunidad internacional entenderían que lo entregáramos a sus acusados y presuntos cómplices que detentan el poder en un país, donde es sabido que no hay Estado de Derecho ni independencia de poderes, convirtiéndonos en cómplices del encubrimiento que de allí surgiera.

Tampoco la mayoría del pueblo venezolano, que sufre este azote y que, según la acción que tomemos, perderíamos como verdaderos amigos. Mal negocio.

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