Alberto Schelesinger Vélez

Las atribulaciones de China

Alberto Schelesinger Vélez
POR:
Alberto Schelesinger Vélez
julio 28 de 2011
2011-07-28 12:59 a.m.
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El abandono del aislacionismo impuesto por Mao permitió incorporar a un país de bastas dimensiones al contexto internacional, lo cual viene causando todo tipo de desajustes y de oportunidades.

Aislarse del mundo no es algo nuevo para la cultura china. Ya sea como defensa frente a la amenaza de los pueblos bárbaros que la han asediado o por la convicción de superioridad y autosuficiencia cultural y científica, los chinos a través del tiempo han tenido largos periodos de aislamiento.

El peligro chino, el milagro chino o las oportunidades de este país lo conceptúan según cómo se analice este fenómeno.

Si lo miramos en términos económicos, fácilmente se llega a la conclusión de que el crecimiento del PIB, los flujos de capital externo y las exportaciones colocarían a este gigante en la vía de ser la primera potencia del mundo en pocos lustros.

Pero no todo es color de rosa. Empecemos por considerar que el sistema capitalista que hoy impera en el mundo, con todas sus imperfecciones, modalidades, aciertos, fracasos y retos, es el fruto de muchos siglos de evolución y prueba –con enormes avances y retrocesos, así como grandes ajustes– que una cultura y economía como China, con la profunda huella que le dejó en la última centuria el ensayo comunista, pretende adoptarlo en tiempo récord.

Los analistas de la historia china señalan tres elementos fundamentales dentro de su dinámica: la conquista y el mantenimiento de zonas periféricas que aislen y protejan a la verdadera China, o sea, la compuesta por la etnia Han, la cohesión de dicha etnia y la defensa de su territorio de amenazas que lleguen por el mar, por su frontera oriental.

La política de apertura hacia el resto del mundo y la implantación de un sistema capitalista tienen que ver directamente con estos temas neurálgicos para China.

El primero de ellos, las grandes diferencias en la calidad de vida de la mayor parte de los han, que viven al margen de las franjas costeras de desarrollo, y la creciente independencia y renuencia de los mandatarios locales de las zonas beneficiadas a participar en planes de distribución de la riqueza, y el esfuerzo gigantesco que habría que hacer para lograr incorporarlos.

Además de la creciente corrupción que viene debilitando al poder central; los famosos War Lords con que ha estado plagada la historia de ese país, esta vez con dólares en vez armas. Con ello se rompería la unidad.

Las zonas periféricas de protección se caracterizan por ser las más pobres y atrasadas, con lo cual el riesgo de ruptura, como ya ha sucedido en el norte y en el sur, por razones étnicas y religiosas, incrementa enormemente el esfuerzo y el costo de mantenerlas.

Una economía altamente dependiente de las exportaciones y de los flujos externos de capital ha fallado en desarrollar un elemento básico, el consumo interno, lo que la hace sensible al comportamiento de las demás.

Quien más le teme a la recesión internacional es China.

Abandonar los enormes subsidios del Estado e incrementar rápidamente el consumo interno son retos que ante el evidente peligro de la inflación, en una economía que denota síntomas de recalentamiento como fruto de todos los excesos de los últimos años, se convierten en imperativos difíciles de lograr.

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