Alberto Schelesinger Vélez

El balance de poder

Alberto Schelesinger Vélez
POR:
Alberto Schelesinger Vélez
diciembre 14 de 2011
2011-12-14 11:20 p.m.
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El retiro definitivo de las fuerzas norteamericanas de Irak darán a Irán una oportunidad histórica de aumentar su poder en una zona que iría, por ahora,desde el Oeste de Afganistán hasta el Mediterráneo, a través de Hezbollah.

Definitivamente, la influencia en el Gobierno de Irak ya no será del poder ausente –Estados Unidos–, sino de la presente, el régimen de Teherán y de los shiitas, fuerza religiosa predominante. Bagdad marcará cada vez más el paso que le dicte Teherán.

Por ello, la situación de Siria, donde ya hay más de 5.000 muertos, se torna dramática y decisiva.

El régimen que detenta el poder pertenece a la rama alawita, derivada de los shiitas, y sólo representa el 7 por ciento de una población de origen predominantemente sunita.

Hay que recordar cómo su cercanía con Irán ha sido de vieja data y, en forma especial, se manifestó a través de Hezbollah, aliada de Teherán, en la ocupación e influencia en el Líbano, desde la invasión siria de 1975.

La rebelión actual ha llevado al régimen de Al Assad a acercarlo más y a buscar un mayor soporte en Teherán, y a Arabia Saudita, Turquía, Jordania y la Liga Árabe a presionar la caída del régimen sirio, única medida para detener la expansión del poder iraní, cuya órbita de influencia con el retiro de Estados Unidos se extendería hasta sus fronteras.

A pesar de la deserción de algunos efectivos de origen sunita, el poder militar lo mantienen los alawitas, leales a Al Assad, lo que le da, hasta ahora, el control del país.

Teherán hará todo lo posible para sostener el régimen, y sus vecinos todo lo necesario para que se produzca un cambio.

De su parte, Estados Unidos, después de abandonar la zona, se enfrenta a tratar con el gobierno que llegue, en caso de caer Al Assad, posiblemente respaldado por la Hermandad Musulmana –que con lo que está sucediendo en Egipto– implica un riesgo muy alto.

Si no cae, tendrá que negociar con Irán, lo que le saldría muy costoso dada su posición de poder o, finalmente, a la confrontación bélica directa.

En cuanto a Israel, la convivencia con Siria después de las derrotas que les infringieron en el 67 y el 73 cambiaría totalmente, pues el mayor acercamiento con Irán implicaría que el régimen extremista iraní llegaría en forma real a su frontera norte.

El retiro de Estados Unidos de Irak conlleva un peligro mucho más grande que la amenaza nuclear de Irán: su expansión política y militar convencional en una zona vital para Occidente.

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