Alberto Schelesinger Vélez

Peligrosa y desconcertante afirmación

La posición de Obama propicia divisiones internas y da señales de debilidad.

Alberto Schelesinger Vélez
POR:
Alberto Schelesinger Vélez
junio 01 de 2011
2011-06-01 11:40 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/22/56cb666562c84.png

 

La reciente afirmación del presidente de los Estados Unidos con relación a la paz en el Medio Oriente, en el sentido de que sería a partir de las fronteras de Israel anteriores a 1967, dejó a más de uno atónito, empezando por el primer ministro Netanyahu.

No fue por equivocación, pues en tan delicada materia las afirmaciones públicas son cuidadosamente calibradas por quienes manejan el tema. El hecho es que se fijó la posición de EE. UU. abierta y claramente en algo que a lo sumo se usaría como hipótesis en los grupos de trabajo, dentro de la reserva del caso.

¿Los motivos? En primer lugar está, a mi juicio y sin lugar a duda, la política internacional de bajo perfil y posición blanda, sobre todo en zonas de conflicto armado o de potencial intervención, que EE. UU. viene implementando, como lo hemos visto en Libia.

En segundo lugar se encuentra, una respuesta supuestamente efectiva frente a los fenómenos de tensión y levantamiento que se vienen viendo en el Medio Oriente musulmán, sobre lo cual da la sensación de que no saben cómo manejarlo y por ello reaccionan equivocadamente. Esta vez en materia grave.

A sabiendas de lo despóticos, tiránicos y corruptos que son los gobiernos de muchos de los países en crisis (Siria, Irán, Egipto) la desestabilización en progreso –que ya ha cobrado dos gobiernos– abre la posibilidad de caer en sistemas peores, donde el extremismo islámico controle el poder.

Es terreno fértil y sabiendo cómo operan no van a desaprovechar la oportunidad. La alianza de Hamás y Al Fatah, la creación de un partido político por la hermandad musulmana en Egipto y otros movimientos, así lo confirman.

Israel requiere de los espacios de protección que obtuvieron en el 67 y reafirmaron en el 73. No sólo ante fuerzas convencionales, sino frente al terrorismo islámico que no busca recuperar terrenos perdidos, lo que quiere es no tener fronteras con Israel. Es decir, que desaparezcan de la faz de la Tierra o que se vayan para otro lado. En eso no debe caber equivocación alguna. Y no es sólo por las diferencias ancestrales, culturales o religiosas, es porque Israel representa un enclave alineado con Occidente inaceptable para el extremismo islámico y sus aliados.

La accidentada historia de la geografía de Israel a lo largo del tiempo, con un territorio que se ha contraído y ampliado en función de las variables geopolíticas que lo han determinado, ha dependido de tres elementos fundamentales: su unidad interna, su interacción con los vecinos y la presencia y actitud de las potencias mundiales que acertadamente han considerado a esta pequeña faja de terreno como clave, ya sea para el control del mediterráneo, la ruta hacia la India o la presencia en la principal zona petrolera del mundo.

La posición del presidente Obama debilita estos tres componentes y por lo tanto a Israel. Propicia divisiones internas, da señales de debilidad, en cuanto al respaldo de la potencia mundial que siempre la ha sustentado. Y finalmente, todo esto se da cuando la desestabilización de sus vecinos entra en una fase potencialmente muy agresiva y peligrosa para su existencia.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado