Mario Laserna | Opinión | Portafolio

Mario Laserna

Redaccion Motor
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julio 26 de 2013
2013-07-26 03:41 a.m.

Acaba de hacer el tránsito a la vida eterna el profesor Mario Laserna Pinzón, colombiano excepcional, orgullo del Tolima y una rara especie humana en el trópico. Al estilo de los genios del renacimiento, cultivó diferentes áreas del conocimiento como quiera que fue abogado de la Universidad del Rosario, filósofo y matemático de instituciones alemanas y americanas.

En plena época de la violencia liberal-conservadora, Laserna emergió como un intelectual visionario que pensaba menos pasionalmente y más en función del desarrollo científico y económico. Desde adolescente, en Chaparral, al lado de los otros grandes del Tolima (Murillo Toro, Echandía, López Pumarejo, Rocha), oía hablar de este coterráneo científico que, además, mantenía correspondencia con nadie menos que Albert Einstein, el genio superior del siglo XX.

En plena época de la dictadura y con apenas 25 años, tuvo la idea genial de fundar una universidad no tradicional, no confesional, con la misión de crear un nuevo tipo de clase dirigente en el país. Surgió así la Universidad de los Andes, que desde el comienzo se erigió como un centro educativo superior distinto a los otros. Libre de sectarismos, acogió profesores europeos y americanos que le dieron una nueva dimensión a la formación universitaria en Colombia. Resulta difícil creer que alguien apenas salido de la adolescencia haya podido ser el gestor de lo que es considerado hoy uno de los mejores centros de formación universitaria en la región. Logró, además, que Alberto Lleras, ya expresidente de Colombia y exsecretario general de la OEA, aceptara la rectoría de la universidad.

Desde luego, no le fue ajena la actividad política. El expresidente Mariano Ospina Pérez siempre lo tuvo in pectore como candidato presidencial del conservatismo, partido en el que militaba por sus reconocidas posiciones de derecha. Pronto se demostró que en Colombia no parecerían ir de la mano la actividad intelectual y el ajetreo partidista. Con todo y el peso político de Ospina, no fue posible que el conservatismo, incluso en épocas del Frente Nacional, cuando tenía su turno, lo convirtiera en su candidato presidencial. Hizo, sin embargo, un amplio recorrido por el servicio público como Concejal de Bogotá y embajador en París, en Austria y Naciones Unidas, donde tuve el honor de sucederlo en los años 90.

Su más extraña participación política fue haber sido elegido senador, luego de la revocatoria del Congreso, en la lista del M-19, movimiento guerrillero reinsertado, dadas sus reconocidas posiciones ideológicas en el curso de su vida. Varios lo vieron como una demostración de su temperamento abierto y ajeno al sectarismo. No obstante, fue muy fugaz su militancia en el M-19.

Después de ese largo trasegar, fue a pasar sus últimos años de existencia en su querido terruño tolimense, en donde finalmente se despidió de esta tierra. Con razón, el mundo universitario, intelectual y político del país le ha rendido todos los homenajes que se merece este pensador e intelectual, a veces extraviado en los vericuetos políticos. Su vida y obra son un ejemplo a seguir por una juventud que, curiosamente, no quiere ni conocer ni seguir la historia. Ojalá que hoy un joven de 25 años pudiera estar pensando en grande como en su momento lo hizo Mario Laserna.

Alfonso Gómez Mendez

Jurista - Político

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