¿Todos peligrosos?

Redaccion Motor
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Redaccion Motor
septiembre 23 de 2011
2011-09-23 02:46 a.m.

 

La caída de varias leyes por vicios de trámite en su expedición, en el curso de unos pocos días, nuevamente pone de manifiesto la ligereza con que algunas veces el Parlamento cumple su función legislativa.

Leyes como la de las vacunas gratuitas para niños de dos a cinco años, o la de insolvencia de personas naturales y en el reciente pasado, la que regulaba la labor de inteligencia del Estado, se han ‘caído’ en la Corte Constitucional por fallas procesales.

El Congreso, en ocasiones, entra en una carrera desaforada por ‘mostrar resultados’ en términos del mayor número de leyes aprobadas, sin ocuparse de su necesidad, conveniencia, viabilidad, o incluso de cumplir los trámites reglamentarios para su aprobación.

Así pasó por ejemplo con la imposición, sin mayor análisis, del sistema acusatorio, que ha comenzado a mostrar ya serias fisuras derivadas de la ligereza con que se aprobó.

Uno solo de los aspectos del nuevo sistema muestra hasta qué punto el Parlamento fue irresponsable en su implantación.

Uno de los pilares centrales del sistema es que en principio toda persona (por la presunción de inocencia) debe permanecer en libertad mientras se adelanta el juicio, salvo casos verdaderamente excepcionales.

Se le dijo al país que se iban a corregir las ligerezas cometidas en el sistema anterior en materia de detención preventiva.

Sin embargo, lo que estamos viendo es todo lo contrario: la gente está en la cárcel mientras se le adelanta el juicio.

La ley contempla básicamente tres razones para que la persona deba permanecer detenida aun sin ser condenada: cuando representa un peligro para la sociedad, su situación de libertad le permite obstruir la justicia, o hay razones fundadas para suponer que no va a comparecer al juicio.

Los funcionarios judiciales han comenzado a interpretar (en buena parte por presión mediática) con bastante laxitud esos casos.

Ahora, todo parlamentario, político, o alto funcionario, se volvió ‘peligroso’ para la sociedad.

¿En qué radica la peligrosidad? No en la naturaleza del delito, porque entonces se hubiese establecido detención obligatoria para todos los delitos cuya pena superara cierto monto. Tienen que ser entonces, otros criterios. ¿Peligro para qué: para la seguridad ciudadana, la moral pública, o de que repita la conducta delictual?

Para citar un solo caso, ¿qué peligro puede representar la ex presidenta del Congreso Nancy Patricia Gutiérrez, procesada por haber utilizado una información que le suministró el DAS en su condición de presidente del Senado? ¿Va a matar a alguien? ¿Se va a apoderar de dineros públicos? ¿Va a ‘tumbar’ al Gobierno?

El haber sido alto funcionario no implica, per se, posibilidad de obstruir la justicia. El argumento es que tiene subalternos que le pueden dar informaciones para alterar el proceso. Grave desconocimiento de la naturaleza humana. No es sino que un empleado del Estado se retire del cargo para que sus antiguos subalternos no le pasen ni al teléfono.

¿La no comparecencia al juicio?

Las estadísticas muestran que desde el proceso 8.000, menos del uno por ciento de parlamentarios, gobernadores o alcaldes procesados han tratado de huir. Muchos de ellos, ya con proceso, salen y vuelven del país. ¿Cómo sostener que no van a comparecer?

A la ligereza legislativa no se le puede agregar la ligereza judicial.

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