Ana María Carrasquilla
análisis

¿América ‘first’?: la reunión del G-20

El libre comercio facilita el aprovechamiento de las ventajas en producción y especialización de las economías.

Ana María Carrasquilla
POR:
Ana María Carrasquilla
abril 05 de 2017
2017-04-05 06:36 p.m.
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Hace unos días estuve en la reunión del International Institute of Finance (IIF) - G20 en Frankfurt, Alemania, la cual tiene lugar todos los años antes de la reunión de Ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G-20. En esta evento se marca la posición de los banqueros más poderosos del mundo respecto de la economía global y las expectativas sobre las acciones del G-20, en este caso para el 2017, año en el que Alemania tiene la presidencia del grupo.

De las discusiones quiero resaltar dos aspectos que, a mi juicio, seguirán marcando la agenda económica mundial y en los cuales Estados Unidos, la economía más grande del planeta, es el protagonista. El primero está asociado con la política económica del nuevo Gobierno norteamericano, mientras que el segundo se encuentra vinculado con la recuperación del mundo desarrollado en general.

De acuerdo con la teoría económica, el libre comercio facilita el aprovechamiento de las ventajas en producción y especialización de las economías, de tal modo que se genera un uso más eficiente de los recursos a escala global, con lo cual no solo se generan oportunidades de crecimiento para los países, sino que los consumidores disfrutan de mejor calidad y precios más bajos. Al parecer, este tema que era ‘cosa juzgada’ por parte del mundo económico, especialmente por los hacedores de política y los gobiernos, se está poniendo en entredicho con la marcada tendencia hacia el proteccionismo comercial y económico en general, liderada por Estados Unidos.

Aunque esta línea no fue compartida por todos los hacedores de política económica en la reunión del G-20, al final, el comunicado de la reunión en lo referente al comercio plantea un tímido “estamos trabajando para fortalecer la contribución al comercio de nuestras economías”, redacción que contrasta con la del comunicado de la reunión de Washington, llevada a cabo en el 2016, en la que se habló categóricamente sobre “resistir todas las formas de proteccionismo”, y se hizo un llamado a “explorar pasos más profundos para revitalizar el comercio global (…) como máquina para el crecimiento”.

Al respecto, pienso que políticas de corte proteccionista podrían hacer que el crecimiento económico fuera mayor en el corto plazo para economías como la norteamericana. Principalmente, porque el proteccionismo tiende a ser bastante popular entre la población en este momento histórico de varios años de pobre desempeño económico, derivado de una fuerte crisis financiera internacional, como ha quedado demostrado con los casos recientes del brexit en el Reino Unido y de la elección de Trump en Estados Unidos. Es un hecho que ese discurso genera expectativas más positivas en torno al mercado laboral y el impacto que el comercio tiene sobre este. El 2017 es un año electoral en la eurozona y plantea varios retos en esta materia.

Sin embargo, estas políticas afectarían el crecimiento potencial de largo plazo. Para citar un ejemplo, el proteccionismo asociado a limitar el libre flujo de trabajadores afecta de forma notoria la productividad de un país, restando a futuro dinamismo al mercado laboral. Además, el inmigrante tiene un efecto positivo sobre la contribución financiera a los sistemas de seguridad social, y soporta el envejecimiento de la población en países desarrollados. Una política anti-inmigración afecta las finanzas de la seguridad social en países con población de mayor edad.

Infortunadamente, esta nueva línea de política afecta a Latinoamérica, y en especial a países como México, que tienen una relación económica más estrecha con Estados Unidos, como se puede observar en el comportamiento de la moneda mexicana durante los últimos meses.

Finalmente, quiero referirme a un elemento más positivo, relacionado con la recuperación económica del mundo desarrollado. Este año, los pronósticos de crecimiento no fueron corregidos a la baja, principalmente como resultado de un mejor comportamiento de los indicadores líderes en Estados Unidos; y también en la eurozona. Esto implicaría una continuidad y gradualidad en el proceso de normalización de la política monetaria de la Reserva Federal, a juzgar por las expectativas del Comité de Mercado Abierto y del mercado financiero en general.

Este escenario nos presenta una economía global que luce bien en el corto plazo, pero con grandes retos económicos y en materia de geopolítica en el mediano y largo plazo. El verdadero desafío será cuando se evidencie un agotamiento de las políticas proteccionistas, a raíz de su impacto sobre la eficiencia y el crecimiento potencial de la economía global.

Ana María Carrasquilla
Presidenta de Directorio y el Flar.

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