Ana María Carrasquilla
análisis

América Latina ‘first’

En el entorno macroeconómico internacional, con una economía global un poco más fortalecida, Latinoamérica debería recuperar su crecimiento. 

Ana María Carrasquilla
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Ana María Carrasquilla
abril 26 de 2017
2017-04-26 08:13 p.m.
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Por estos días de cada año, los organismos multilaterales y centros de pensamiento publican sus reportes anuales y semestrales tanto de la economía global como la de Latinoamérica. Quiero referirme a los mensajes centrales de los reportes macroeconómicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros (CLaaf), así como a sus principales implicaciones para la estabilidad y el crecimiento de la región en los próximos años.

En el nuevo entorno macroeconómico internacional, con una economía global un poco más fortalecida, América Latina debería recuperar moderadamente su crecimiento, bajo la incertidumbre generada por importantes riesgos externos. Entre estos se encuentran, una brusca desaceleración de la economía de China, la cual se ha disipado recientemente por la publicación de cifras positivas en este país; el incremento de las tasas de los fondos federales de Estados, el cual está impulsado por la sólida recuperación de su economía y, en consecuencia, del costo de endeudamiento externo de nuestros países.

Otro importante riesgo para el crecimiento económico de la región, especialmente en el mediano y largo plazo, es el eventual impacto negativo de las políticas proteccionistas del mundo desarrollado, lideradas por el gobierno de Donald Trump. Al mismo tiempo, la región debe encontrar una forma de crecer sin hacer importantes gastos fiscales.

Entonces, la pregunta es: ¿cuál debe ser la estrategia de la región para afrontar un contexto comercial más complejo y un mundo económico y financiero con muchas incertidumbres? Para enfrentar este escenario, los recientes informes del BID y del Claaf proponen una integración comercial más profunda en la región, mediante un esquema de regionalismo abierto. En este aspecto quiero enfocarme. Esta propuesta no es nueva, pero en el contexto económico e histórico de la región, es diferente.

Desde hace varias décadas, se ha planteado un avance en la integración comercial y, más recientemente, se ha generado un número importante de Acuerdos Comerciales Preferenciales (ACP). A pesar de esto, el comercio intrarregional es relativamente bajo como porcentaje del comercio total de la región. Este hecho se puede interpretar en varios sentidos, y yo me uno a los que ven el lado positivo de esta experiencia. A los que ven el vaso medio lleno, es decir, quienes sugieren que la experiencia acumulada de los anteriores procesos de integración nos brinda los elementos claves para el diseño de una integración comercial más efectiva.

Sobre esto, los informes macroeconómicos del BID (http://www.iadb.org/es/investigacion-y-datos/informe-macroeconomico-de-america-latina-y-el-caribe-2017,20812.html) y el de el Claaf (http://claaf.org/wp-content/uploads /2017/04/ 37_Statement.pdf), que recomiendo leer, mencionan los puntos y medidas bajo los cuales esta tarea podría ser exitosa.

Lo cierto es que, dadas las actuales circunstancias del mundo y de la región, así como la disponibilidad de herramientas de política económica, la opción de integración comercial parece estar a la mano y a bajo costo, y solo requiere voluntad política. Incluso, la región no pareciera encontrarse muy lejos del libre comercio (33 ACP lo confirman), sin embargo, la complejidad en el diseño de los acuerdos ha sido un factor determinante en los últimos años.

Los análisis técnicos del BID y la experiencia reciente, sugieren que una integración más profunda es útil para América Latina y el Caribe en cualquier escenario comercial global. En especial, cuando el mundo desarrollado pareciera estar cambiando hacia una visión más proteccionista, es el momento de avanzar hacia estrategias de crecimiento en pro del regionalismo abierto, por la vía de mayor integración comercial.

Sin embargo, es importante recordar que entre mayor sea el nivel de integración comercial y económica, es decir, si hay una mayor apertura de los canales de trasmisión comercial y financiera, mayor es la relevancia de los seguros de liquidez, en moneda extranjera, para mitigar parcial o totalmente los efectos de contagio entre las economías de la región. Los beneficios de la integración comercial son mayores cuando las economías que pertenecen a la zona de integración son más estables.

Por suerte, la región cuenta con un seguro regional de liquidez externa de este tipo y es el Fondo Latinoamericano de Reservas.

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