Ana María Carrasquilla

La necesidad de una respuesta efectiva

Ana María Carrasquilla
Opinión
POR:
Ana María Carrasquilla
marzo 19 de 2015
2015-03-19 02:40 a.m.
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En los primeros meses del año, el tono de los reportes sobre la situación económica global y regional se ha vuelto un poco más oscuro. Los informes de los principales organismos de seguimiento macroeconómico mundial, así como de la banca de inversión y analistas independientes, resaltan el ajuste a la baja en las perspectivas económicas. La Zona Euro, Japón, el mundo emergente y en desarrollo, en especial China y los países petroleros, no están contribuyendo al mayor dinamismo económico global.

Estos vientos no favorecen a las economías de la región en su conjunto, tanto en términos de intercambio como de cantidad demandada de los productos de la zona. A esto se le suma, la perspectiva de un mayor costo de financiamiento para nuestras economías, en el marco de la normalización de la política monetaria de los Estados Unidos. La única buena noticia tiene que ver con el proceso de recuperación de este país.

En este entorno macroeconómico, el pasado 9 y 10 de febrero participé en Estambul (Turquía) en el primer encuentro de ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G-20. Este puede ser el foro más importante de diálogo global entre autoridades fiscales y monetarias de las economías más destacadas del mundo, el cual tuvo entre sus temas de discusión: la preocupación por el crecimiento económico y las medidas para incentivarlo, el progreso de las reformas financieras desde la crisis, y del sistema de cuotas del FMI, iniciado en 2010.

En general, no hubo avances en acciones de política coordinadas para enfrentar la actual situación económica global. El comunicado oficial indica que los banqueros centrales acordaron que, bajo las actuales circunstancias económicas, se requiere de una política monetaria acomodaticia, entre la que resaltan la reciente acción de política monetaria expansiva del Banco Central Europeo.

Sin embargo, también destacan que algunas de las economías requerirían avances en el proceso de normalización de la política monetaria, como es el caso de EE. UU. En este ambiente, el comunicado advierte la necesidad de calibrar cuidadosamente la política económica de EE. UU., con el fin de minimizar los efectos colaterales sobre el resto de las economías del mundo.

A mi juicio, esta tímida parte del mensaje refleja la pertinencia, especialmente para el mundo en desarrollo y emergente, de una acción coordinada, sobre todo cuando los canales de transmisión monetaria son cada vez más fuertes.

En síntesis, estamos en un nuevo entorno de ‘desincronización’ de la política monetaria global, el cual nos muestra avances efectivos en materia de acción conjunta, parte de los cuales son explícitamente reflejados en el documento, como es el caso del lento progreso en la reforma al sistema de cuotas del FMI.

Es meritorio el foro de diálogo que constituyó esta reunión. Sin embargo, repito, no hubo avances materiales en un momento en el cual el mundo emergente y en desarrollo continúa expuesto a los eventuales cambios en la política económica del mundo desarrollado, como potencial fuente de inestabilidad económica y financiera.

Precisamente, este será el tema, un tanto preocupante, de los efectos de la normalización de la política monetaria global y sus efectos en América Latina, que contará con la participación de expertos mundiales, junto con los hacedores de política monetaria de toda la región, el cual será tratado en la conferencia anual de Estudios Económicos del Flar, en copatrocinio con la CAF, y que se realizará en julio próximo.

Ana María Carrasquilla

Presidenta del Flar

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