Ana María Carrasquilla
columnista

Vacíos en la arquitectura financiera internacional

Ana María Carrasquilla
Opinión
POR:
Ana María Carrasquilla
marzo 16 de 2016
2016-03-16 09:45 p.m.
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Desde la crisis del 2008 existe la discusión de si la capacidad financiera del FMI es suficiente para atender crisis simultáneas y sistémicas en diferentes lugares del mundo.

Este hecho ha sido discutido en el G20 y ha derivado, entre otras, en una ampliación importante de los recursos de dicha institución. No obstante lo anterior, existe un consenso acerca de la insuficiencia de recursos del FMI, con respecto a las potenciales necesidades de financiamiento global, en eventos de crisis sistémicas. Este hecho y el difícil entorno internacional actual, ha reactivado la discusión sobre las herramientas para la prevención de crisis con las que cuentan los países.

Cuando se habla de ‘caja de herramientas adecuada’, es importante recordar que un país cuenta con tres herramientas principales para enfrentar choques externos, como los resultantes de una disminución drástica del precio del petróleo para un país exportador de dicho commodity o de un cierre drástico de su acceso a financiamiento externo. Uno, el autoseguro compuesto por reservas internacionales que tiene un alto costo de oportunidad para el país, dado que estas deben estar invertidas a corto plazo, de forma líquida y segura, con muy bajos rendimientos financieros. Es de resaltar que Latinoamérica ha incrementado más de 400 por ciento sus reservas internacionales desde el 2000, alineado con lo hecho por los demás países emergentes. Otro, la incorporación de un país a un arreglo financiero regional (RFA), tal como Flar y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede). Esta incorporación representa un seguro colectivo para sus países miembros ante choques externos. El problema con los RFA es que los recursos de la mayoría de estos arreglos son muy pequeños frente a las necesidades de sus Estados más grandes. Finalmente, está la opción de swaps de monedas entre bancos centrales, como la Multilateralización de la Iniciativa Chiang Mai y los swaps bilaterales de la Reserva Federal con varios bancos centrales del mundo desarrollado y emergente de gran tamaño. La desventaja de estos swaps es que solo están disponibles para un restringido grupo de países considerados como ‘sistémicos’.

En vista de lo anterior, se habla recurrentemente de la fragmentación, de los vacíos existentes en la arquitectura financiera internacional actual y de la necesidad de acordar algún tipo de acción exante que asegure, frente a una crisis global, los recursos suficientes para atender a todos los países que lo requieran, no solo a los ‘sistémicos’.

Para la estabilidad macroeconómica global, es necesario superar la fragmentación y los vacíos descritos. Los acuerdos de cooperación entre RFA y el FMI son cruciales, y en esta línea en el 2011, el G20 aprobó seis principios de cooperación entre ellos, con escasos avances en esta materia.

El Flar trabaja en propiciar un diálogo entre los RFA y el FMI, para crear acuerdos de coordinación y cooperación exante para que no se repita la experiencia europea, en la cual el Mede se creó en la mitad de la crisis, puesto que no existía una institucionalidad regional europea que cumpliera ese papel de prevención de crisis. Así mismo, en incorporar a países ‘grandes’ latinoamericanos (México, Argentina y Brasil), para realmente poder hacer una diferencia en una crisis sistémica en nuestra región, al incluir mecanismos de cooperación y coordinación ya establecidos que harían que su papel pudiera ser más efectivo, tal como lo fue el Mede durante la crisis en países como España y Grecia.

Ana María Carrasquilla
Presidenta Ejecutiva del Flar

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