Andrés Cavelier

La revolución de la educación digital

Andrés Cavelier
Opinión
POR:
Andrés Cavelier
mayo 25 de 2016
2016-05-25 08:58 p.m.
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Una de las realidades del mercado laboral actual es que para ser competitivo y poder acceder a buenos trabajos se deben aprender nuevas habilidades. Ya no basta con ir a la universidad. No importa si usted tiene 17 o 60 años, el mercado ahora le exige adquirir y aplicar otros conocimientos a lo largo de su carrera.

Hasta hace poco, las oportunidades para adquirir nuevas competencias eran escasas, costosas y de difícil acceso. Eso ha ido cambiando rápidamente en Estados Unidos y Europa, y ahora comenzamos a beneficiarnos de esta realidad en América Latina.

Gracias a Internet, los computadores personales y los dispositivos móviles, es más fácil acceder a medios de educación en línea que ofrecen cursos que son gratuitos o de bajo precio. Versan sobre toda clase de temas, desde aprender a programar hasta cómo hacer un plan de negocios.

Las hay de todo tipo. Una de las que está revolucionando la industria del aprendizaje es la de Cursos Masivos Abiertos en Línea, o MOOC, por sus siglas en inglés. Cualquier persona los puede tomar, por Internet, en el lugar y hora de su conveniencia, y su instrucción se basa en lecturas, videos, quizzes y discusiones en línea con participantes de todo el mundo.

Según un estudio de EdSurge del 2015, ya son 550 las universidades que ofrecen MOOC a través de plataformas como edX, Coursera, Canvas, FutureLearn y MiriadaX. Solo el año pasado aparecieron 1.800, para un total de 4.200 MOOC en todo el globo.

El 75 por ciento de estos cursos está en inglés, pero poco a poco universidades como los Andes y la Javeriana en Colombia, o la Universidad Católica de Chile, ofertan sus cursos, en español. También lo están haciendo gobiernos como el de México, así como organizaciones internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo.

Pero la revolución no termina ahí. Varios emprendedores han lanzado sus propias plataformas de aprendizaje, hoy reconocidas mundialmente por su efectividad.

Una de ellas es Platzi, un servicio fundado por el colombiano Freddy Vega y el guatemalteco Christian Van Der Henst, que se especializa en el desarrollo de habilidades tangibles con cursos en áreas como desarrollo web, apps y marketing online. Platzi es un inusual caso de éxito. Ya genera utilidades y en enero obtuvo una inversión de 2,1 millones de dólares para impulsar su expansión.

Otro fenómeno es Duolingo, un servicio gratuito para aprender idiomas por Internet o mediante una aplicación móvil, creado por otro guatemalteco, Luis von Ahn, y utilizado por 100 millones de personas. Permite a un estudiante aprender en 34 horas lo que le toma 130 horas durante un semestre universitario.

Estas y otras innovaciones educativas demuestran que los servicios de aprendizaje en línea sí funcionan y que la tecnología digital está revolucionando la educación que hasta hoy conocemos. Los cambios que hemos visto son apenas el abrebocas.

La mayoría de colombianos no aprovecha estos servicios porque no tiene acceso, los desconoce, no encuentra suficiente oferta localizada o la tecnología lo intimida. Si queremos ponernos al día, universidades, gobierno, empresas y otras instituciones deben apostarle a esta revolución, por el bien de cada colombiano y del país.

Andrés Cavelier
Consultor en comunicaciones
acavelier@gmail.com

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