Andrés Escobar Uribe

El metro y la montaña

Andrés Escobar Uribe
Opinión
POR:
Andrés Escobar Uribe
octubre 31 de 2014
2014-10-31 01:36 a.m.
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El metro de Medellín se presupuestó en 1.020 millones de dólares y terminó costando 2.200. El de Bogotá, según el reciente informe de consultoría del Consorcio L1, está presupuestado en 7.500 millones de dólares. ¿Cuánto terminará costando?

El Banco Mundial y expertos han señalado que en estos proyectos nunca se cumplen ni presupuestos ni cronogramas, especialmente cuando se trata de líneas subterráneas. Esta advertencia, que ya la sabíamos, apunta a pesadilla cuando nos enteramos del costo de partida, del de Bogotá, que arranca costando en el papel más de siete veces el de Medellín.

La consultora explicó que el costo resultó alto –US$270 millones por kilómetro–, debido a la mala calidad de los suelos. Pero esa es una explicación insuficiente.

En Medellín, que es una ciudad de montaña construida sobre un valle lineal, reservaron durante años una franja a todo lo largo del río y la respetaron sagradamente. Esa planeación les permitió construir un metro a nivel de la tierra en su mayor parte –la línea A, que representa más del 70 por ciento del recorrido–. Gracias a esto, sus costos al final, con sobrecostos incluidos, resultaron alrededor de los US$60 millones por kilómetro.

En Bogotá, la aproximación al problema fue al revés. Contratamos varios estudios para identificar los “corredores de mayor demanda”, es decir, buscando aquel trazado del metro que haría que más gente lo utilice. Así llegamos a esta línea que atraviesa por las zonas más densas de la ciudad, haya o no espacio reservado. Naturalmente, el resultado no podría ser otro diferente a que tiene que ir bajo tierra.

De antemano, se sabía que la solución subterránea es la más costosa, pero en el caso de Bogotá va a resultar especialmente difícil el tramo que va a lo largo de la montaña, por las Carreras 11 y 13, según lo advierte el informe citado. En esta parte no se podrán utilizar tuneladoras (topos) y habrá que excavar una gran zanja a cielo abierto, hasta 30 metros de profundidad en las estaciones.

Después de construir el sistema, las zanjas se tapan para restablecer vías y aceras. Reconocen que este sistema tiene los más altos costos directos, pero no que conlleva los mayores costos ocultos: grandes traumas para el tráfico por desvíos y tránsito de volquetas; riesgos para los edificios vecinos; rupturas de redes de acueducto y alcantarillado, que generan derrumbes, interrupción del servicio a los barrios y retrasos en las obras; tala de árboles, entre otros.

También el costo de operación subterráneo es el más alto, pues hay que ventilar, iluminar y además mover, en nuestro caso, más de 700 escaleras eléctricas y ascensores.

El gran dilema que enfrentamos es entre hacer un metro subterráneo junto a la montaña, o bajarlo un poco hasta donde sí haya espacio superficial, aunque mueva menos gente. Opciones hay, como la que propuso Peñalosa. La diferencia entre estos dos enfoques representa entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, más imprevistos.

Ojalá la capital aprenda de los aciertos y errores de los paisas. Aciertos como escoger un corredor barato de construir y operar; errores como arrancar la obra sin tener completa la lista de costos.

Andrés Escobar U.
Exdirector de Planeación de Bogotá
aeu2010@gmail.com


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