Andrés Espinosa Fenwarth

Alianza sin concertación ni legitimidad

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
mayo 08 de 2013
2013-05-08 03:29 a.m.
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Cuando el jefe de Estado, Juan Manuel Santos, era candidato a la Presidencia de la República, expresó que “la concertación era fuente de buenas políticas públicas”.

Razón tenía, pues concertar es pactar o convenir una cosa con otra, con el propósito de tener una visión común sobre determinados asuntos que puedan transformarse, con el debido proceso y el transcurrir del tiempo, en buenas políticas públicas.

La concertación también tiene la virtud de generar acciones legítimas que se justifican a la luz de las leyes aplicables, especialmente en los asuntos de comercio exterior, cuyos acuerdos internacionales requieren, previo a su implementación, la aprobación del Congreso Nacional y el examen de exequibilidad de la Corte Constitucional.

Allí se evalúan, con el prisma constitucional y legal, su conveniencia nacional, su carácter recíproco y equitativo.

Por supuesto, lo contrario también aplica. La ausencia de concertación puede llevarse de calle las acciones públicas, que, por bien intencionadas que sean, pueden perder legitimidad a los ojos de los gobernados, en una democracia participativa como la nuestra.

En raras ocasiones se presenta una tercera contingencia, incluso más arbitraria, derivada del incumplimiento de lo acordado respecto de propuestas de política estatal, que inicialmente fueron concertadas entre los diversos estamentos de la sociedad, pero que luego son desconocidas oficialmente.

Este parece ser el escenario real en el cual se mueve actualmente la negociación de la Alianza del Pacífico. Como han registrado los medios de comunicación, la polémica gira en torno a los acuerdos allegados entre el Viceministerio de Comercio y el Viceministerio de Agricultura, de lo cual la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), el gremio más antiguo del sector, es testigo de excepción.

Ahora, por la presión de los socios comerciales que hacen parte de esta Alianza, el Viceministerio de Comercio pretende echar por la borda años de concertación al negar sus actuaciones relacionadas con la exclusión de la negociación de las franjas de precios y de los productos sensibles de la agricultura nacional.

Este tejemaneje ha prendido las alarmas en el sector agropecuario, y en particular de la SAC, gremio que más ha contribuido técnicamente a las negociaciones comerciales y que, con fundamento, manifiestó por escrito su extrañeza por este proceder, que, de continuar, se traduciría en un acuerdo comercial lesivo para los intereses nacionales, inequitativo y no recíproco, que podría ser considerado, incluso, contrario a la Constitución Nacional.

Lo que está en juego es la legitimidad del proceso negociador de la Alianza del Pacífico. A buena hora, las Comisiones Segunda y Tercera del Senado preparan sendos debates de control político sobre este asunto, que a buen seguro permitirán salvaguardar el interés nacional.

Andrés Espinosa Fenwarth

CEO de Inverdies

 andresespinosa@inver10.co

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