Andrés Espinosa Fenwarth

Brillan los biocombustibles

Según la Agencia de Energía con sede en París, Francia, el 26% de los combustibles del planeta será

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
mayo 20 de 2009
2009-05-20 12:23 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c785bc27f1c.png

Los biocombustibles participan actualmente con el 2,2 por ciento de la oferta global de gasolina y contribuyen con la mitad del crecimiento de la producción fuera de los países petroleros que son miembros de la Opep, con una producción que supera los 1,9 millones de barriles diarios.

Según la Agencia de Energía con sede en París, Francia, el 26 por ciento de los combustibles utilizados a lo largo y ancho del planeta será totalmente renovable para el año 2050.

El futuro de los biocombustibles luce así de brillante, pese a que desde julio de 2008, los márgenes de ganancia se han apretado por el desplome del precio del petróleo al cual están directamente vinculados. De acuerdo con un reciente estudio del Bank of America, las refinerías, al menos en Estados Unidos, requieren que el precio del barril de petróleo se mantenga alrededor de 60 dólares para pasar el punto de equilibrio sin ayuda gubernamental.

Pero es aún más promisorio el porvenir para los biocombustibles derivados de la caña de azúcar, principalmente para países productores de etanol como Brasil y Colombia. Esta afirmación se desprende del análisis del proyecto de resolución publicado por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), que define rigurosos criterios para el cumplimiento de las metas para la expansión de combustibles de origen vegetal.

La legislación proyecta un consumo doméstico de 42 millones de litros de etanol, que en Estados Unidos proviene del maíz amarillo, cuya demanda total podría elevarse a 136 billones de litros para el 2022.

La EPA incorpora adecuadamente la relación existente entre el uso del maíz para etanol y su contribución al alza de los precios de los alimentos.

Por esta razón, la EPA propone un máximo de 57 billones de litros para la producción de etanol a base de maíz, con lo cual el crecimiento a partir de allí, proyectado en 79 billones de litros para el 2022, tendría que ser satisfecho con biocombustibles que utilicen tecnologías diferentes, o con etanol derivado de la caña de azúcar.

Los criterios ambientales proyectados por la EPA exigen que el etanol asegure una reducción en la emisión de los gases de efecto invernadero asociados con su uso, que fluctúa entre el 20 y el 60 por ciento, niveles que según la EPA solamente se cumplen con el etanol originado en la caña de azúcar.

La EPA sostiene que el uso del etanol de caña de azúcar puede generar una reducción promedio entre el 50 y el 60 por ciento de los gases de efecto invernadero, contra un escaso 16 por ciento para el etanol de maíz. Incluso el etanol de caña puede contribuir hasta en un 64 por ciento, según un estudio realizado por Unica de Brasil (União da Indústria de Cana-de-Açúcar).

El proyecto de resolución de la EPA toma en consideración el efecto benéfico generado por el uso de etanol sobre la capa de ozono y el cambio climático, y valora los impactos ambientales del uso de la tierra cultivable, factores ampliamente favorables a la producción de etanol de caña respecto del etanol de maíz en todas las mediciones ambientales. 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado