Andrés Espinosa Fenwarth

Fin de la era chavista

Andrés Espinosa Fenwarth
Opinión
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
abril 17 de 2013
2013-04-17 05:58 a.m.
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Los resultados electorales del pasado fin de semana revelan cómo, por primera vez en 14 años de la era chavista, el pueblo venezolano rechaza abiertamente el socialismo del siglo XXI, refrendado por el presidente electo, Nicolás Maduro. La mitad del pueblo venezolano, liderado audazmente por Henrique Capriles, se opuso en las urnas a la radicalización del socialismo y su sistema económico, basado exclusivamente en la propiedad del Estado y la planificación centralizada. Este sistema, descalificado por más de 7,3 millones de votantes venezolanos, elimina toda posibilidad de libertad económica e iniciativa privada, actividades que son crecientemente reemplazadas por organizaciones socioproductivas de propiedad comunal, que generan actualmente contracción económica e inflación galopante.

Los verdaderos resultados del comunismo del Estado venezolano están a la vista. De acuerdo con Fedecámaras, durante la era chavista se expropiaron 2.300 empresas y cerraron otras 170.000 industrias, de las 617.000 existentes en Venezuela. En este periodo, se expropiaron 2,3 millones de hectáreas de tierras, supuestamente improductivas, y se perdieron 7 millones de toneladas anuales de alimentos. Venezuela importa el 70 por ciento de los alimentos que consume. La escasez real de estos, resultante de la aguda carencia de divisas, fluctúa entre el 75 y el 80 por ciento.

El monopolio estatal abarca 21 actividades productivas, entre las cuales sobresalen petróleo, petroquímica, hierro, siderurgia, gas natural, puertos, minería, asfalto, telecomunicaciones, electricidad, acero, aluminio, cemento, expendios de gasolina, producción de cabillas, fertilizantes, café, azúcar, lácteos, manejo de divisas y medios de comunicación audiovisual. Las empresas estatales de acero, hierro y aluminio, que en el pasado eran fuente de empleo y orgullo en Venezuela, han desaparecido de las estadísticas globales. En su conjunto, la minería retrocedió a los niveles registrados hace 30 años.

El desempeño petrolero venezolano es igualmente representativo de la decadencia del modelo chavista, cuyas actividades productivas representan el 96 por ciento de las exportaciones totales y financian el 50 por ciento del gasto público.

Pese a que Venezuela tiene las mayores reservas petroleras del planeta, la producción de crudo, mermada por la desinversión y el pobre mantenimiento, pasó de 3,5 millones de barriles diarios en 1998 a 2,8 millones de barriles diarios en el 2012, equivalente a una caída del 20 por ciento. De este total, Venezuela entrega diariamente, de forma concesional, 100.000 barriles a Cuba, 200.000 a otros países del Alba, 342.000 barriles a empresas mixtas, cancela sus créditos al Fondo Chino con 460.000 barriles y, prácticamente, regala 742.000 barriles para el desaforado consumo local de gasolina.

Así pues, Venezuela recibe divisas realmente por una producción cercana al millón de barriles diarios de petróleo, cuyos ingresos serán insuficientes para sostener el chavismo.

Andrés Espinosa Fenwarth

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