Andrés Espinosa Fenwarth

Colombia, sin viento a favor

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
abril 24 de 2013
2013-04-24 01:00 a.m.
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El informe semestral del economista jefe del Banco Mundial, Augusto de la Torre, presenta un sugestivo análisis del nuevo entorno internacional para los países de América Latina, que refleja cabalmente el caso de nuestro país.

Para comenzar, el Banco Mundial confirma que los formidables vientos que impulsaron las economías de la región durante la última década, incluida la nuestra, están perdiendo fuerza como resultado del menor crecimiento de China y otras economías con presencia global.

El precio del petróleo y las cotizaciones internacionales de minerales y otros productos básicos, que animaron en el pasado a las economías de la región, han perdido dinamismo, lo cual se traducirá en menores tasas de crecimiento para nuestras economías, tanto en el corto como en el mediano plazo. Dado que el aumento de la demanda doméstica fue generado, básicamente, por abundantes flujos de inversión extranjera directa, la destorcida internacional puede generar crecientes déficits en la cuenta corriente, derivados del aumento en los giros por dividendos e intereses aplicados al ascendente endeudamiento externo, tal como ocurre en nuestro país.

En este escenario, sin viento a favor, es menester cambiar el motor de crecimiento de lo externo a lo interno.

Así, les llegó la hora de la verdad a las políticas nacionales y a las economías domésticas –Colombia incluida–, las cuales tendrán que realizar un esfuerzo enorme para lograr los objetivos de generación de empleo con equidad.

El Banco Mundial advierte con todas las letras que “los dividendos de buenas políticas económicas y los costos de las malas serán mayores. El desafío es encontrar un camino propio de crecimiento que permita proseguir con el avance social, pero sin viento a favor”.

El Banco Mundial ofrece un apretado recetario de políticas requeridas en esta coyuntura, el cual incluye el uso inteligente del ahorro externo procedente de las elevadas cotizaciones de los productos básicos y la promoción de la productividad.

En lo que atañe a nuestro país, esta recomendación se traduce en retos superiores en materia de ejecución presupuestal de infraestructura de transporte, donde vergonzosamente fallamos de medio a medio, como lo confirman los indicadores internacionales.

El Gobierno lanzó el plan Pipe para impulsar la economía y la productividad; criatura con dientes de leche que, salvo su aporte en vivienda, no contiene acciones novedosas para contrarrestar la oficialmente anunciada crisis del sector agropecuario y la comprobada recesión industrial, sectores que generan el 30 por ciento del empleo nacional.

El crecimiento y el empleo en estas actividades, así como los avances en competitividad, resultan del descenso real de los costos de producción, del manejo de la tasa de cambio y de una auténtica política industrial. Ahí están las tareas.

Andrés Espinosa Fenwarth

CEO de Inverdies

andresespinosa@inver10.co

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