Andrés Espinosa Fenwarth

Déficit comercial y uso de los TLC

Andrés Espinosa Fenwarth
Opinión
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
abril 01 de 2015
2015-04-01 02:00 a.m.
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De acuerdo con el Dane, la balanza comercial del país arrojó un perturbador déficit en el mes de enero de 1.798 millones de dólares, en claro contraste con el superávit registrado en el mismo mes del año anterior, de 191 millones de dólares. El acelerado deterioro de las cuentas externas permite proyectar para este año un déficit de la balanza comercial de más de 20.000 millones de dólares, equivalente al 6 por ciento del PIB, uno de los más elevados del planeta.

Al examinar los componentes de la balanza comercial por grupos económicos y principales socios comerciales de Colombia, de la última década, se observa, por un lado, que China, México y Brasil revelan históricamente un desequilibrio comercial, generado por la sencilla razón que ellos nos venden más de lo que nosotros les exportamos. Por el otro, las exportaciones de Colombia a Estados Unidos, la Unión Europea y la CAN –principalmente Venezuela y Ecuador– eran, entonces, muy superiores al total de nuestras importaciones, con lo cual la balanza comercial acreditaba un saldo favorable de 5.358 millones de dólares.

Actualmente, prácticamente no queda ningún mercado superavitario en pie, habida cuenta que las importaciones originarias de Estados Unidos y la Unión Europea ahora son superiores a nuestras exportaciones a esos destinos. Es más, las exportaciones colombianas a los mercados andinos se encuentran igualmente mermadas por numerosas trabas administrativas y de naturaleza política aplicadas en los países vecinos. El cambio de circunstancias del mercado internacional y el consecuente desplome de los precios de los productos del sector minero-energético dejaron en evidencia la formidable debilidad de nuestro sector exportador, dependiente de un puñado de empresarios y Quijotes del comercio exterior, que han podido sobrepasar exitosamente el sesgo antiexportador que ordinariamente ahoga a los emprendedores nacionales.

Los TLC negociados en los últimos doce años pretendían fortalecer nuestra presencia en las corrientes globales de comercio exterior, generar divisas y promover empleos productivos. Nada de esto se ha visto en la práctica, como resultado de acciones inconexas y desarticuladas a nivel oficial en la etapa más importante de los acuerdos comerciales: la agenda interna para su utilización. A mediados del 2012, se hizo un primer intento con entidades ad-hoc como la Oficina para el Aprovechamiento del TLC con Estados Unidos, ente programado para operar por un año con recursos del antiguo Proexport. Posteriormente, en julio del 2013, se creó otra institución del mismo tenor, el Centro de Aprovechamiento de Acuerdos Comerciales, a fin ampliar su cobertura a los TLC negociados con la Unión Europea, Canadá y Corea del Sur. Recientemente, nos enteramos del cierre de esta entidad, que ahora pasa al Despacho de la Ministra de Comercio, Industria y Turismo, traslado funcional que esperamos permita mejorar su articulación institucional y eficacia en el desmantelamiento de los 800 los cuellos de botella identificados que entrampan a los exportadores colombianos.

Andrés Espinosa Fenwarth

CEO de Inverdies

andresespinosa@inver10.co

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