Andrés Espinosa Fenwarth
columnista

El día en que la tierra se detuvo

Andrés Espinosa Fenwarth
Opinión
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
junio 29 de 2016
2016-06-29 10:12 p.m.
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El referéndum que selló la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (Brexit, por sus siglas en inglés) será recordado por los historiadores como el día en que la voz del pueblo inglés detuvo la globalización, destruyó el sueño de integración del Viejo Continente y fortaleció los vientos y tempestades nacionalistas, que ahora golpean con renovada fuerza los puertas del establecimiento del antiguo imperio británico.

El mayor error de cálculo político de nuestra era, perpetrado por el primer ministro inglés, David Cameron, se tradujo en su inmediata renuncia y en una grave crisis política, ligada a la razonada postura de los partidos políticos en Escocia e Irlanda del Norte, que favorecen su permanencia en el espacio económico europeo.

Cameron contribuyó igualmente a fracturar la sociedad británica, habida cuenta de que los menores de 44 años votaron a favor de su permanencia en la Unión Europea.

A ello se suman el desplome de la libra esterlina hacia los niveles registrados hace 30 años, la propagación de la incertidumbre financiera y la creciente aversión global al riesgo, fenómenos que hoy rigen los mercados mundiales con señorío y frialdad indiscutibles.

Las consecuencias del Brexit son variadas y sumamente complejas, ligadas a cuatro procesos interdependientes que se deben completar satisfactoriamente antes del retorno de Gran Bretaña a la ‘nueva normalidad’, previsiblemente no antes de 5 a 10 años: retiro de la Gran Bretaña de la Unión Europea, acorde con lo dispuesto por el artículo 50 del Tratado de Lisboa del 2009; definición de un nuevo relacionamiento jurídico y comercial con Europa; renegociación de los 50 tratados en vigor con otros Estados (Colombia y Perú entre ellos) y de los 67 acuerdos comerciales actualmente en remojo; inventario pormenorizado, cambio y reconversión de 5.000 Directivas europeas vigentes en leyes y normas anglosajonas.

Los británicos se han beneficiado en grado superlativo de las bondades del mercado único, apuntalado en las cuatro libertades europeas de movimiento de bienes, capitales, profesionales y servicios. Al salir de la Unión Europea, se romperían las cadenas globales de suministro del sector aeroespacial, marítimo, farmacéutico, automotriz y agrícola, que son la esencia misma de la globalización europea.

Gran preocupación genera el impacto del Brexit sobre la industria británica de servicios financieros, que aporta el 7 por ciento del PIB, y en particular, sobre la City de Londres, que perdería empleos y presencia internacional.

El severo choque económico inicial, según los documentos del Gobierno británico, abarca una reducción de la economía del 6 por ciento y la pérdida de 820.000 empleos en los dos primeros años.

En 15 años, el impacto del Brexit sería devastador, dependiendo del modelo económico adoptado por los británicos. En el mejor de los escenarios, similar al acordado por Noruega o Suiza, el desplome del PIB sería del 3,8 por ciento por año y la merma de ingresos podría superar los 20.000 millones de libras esterlinas anuales.

¡Peor, imposible!

Andrés Espinosa Fenwarth
CEO de Inverdies
andresespinosa@inver10.co

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