Andrés Espinosa Fenwarth
cOLUMNISTA

El horror de la chatarrización

El 37 % de los camiones que prestan sus servicios de transporte en Colombia tiene más de 20 años de servicio, equivalente a 92.500 vehículos de carga.

Andrés Espinosa Fenwarth
Opinión
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
julio 19 de 2016
2016-07-19 08:44 p.m.
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De acuerdo con los datos más recientes disponibles, el 72 por ciento de la carga del país, excluyendo carbón e hidrocarburos, se transporta en camiones. Los costos del transporte terrestre en Colombia se encuentran entre los más elevados del planeta, superiores entre 4 y 5 veces a los importes de nuestros socios de la Alianza del Pacífico. Si bien es cierto que lo anterior obedece a las falencias históricas de nuestra envejecida infraestructura, el detrimento de la competitividad internacional responde de manera especial a las crecientes ineficiencias del parque automotor de carga que rueda por los caminos de Colombia.

Según el Conpes, el 37 por ciento de los camiones que prestan sus servicios de transporte en Colombia tiene más de 20 años de servicio, equivalente a 92.500 vehículos de carga. La elevada edad y la obsolescencia tecnológica de estos automotores, se traducen en crecientes costos operativos generados por frecuentes reparaciones mecánicas, mayor consumo de llantas, combustibles y lubricantes, contaminación ambiental y accidentalidad vial.

En 1996, el Ejecutivo concibió el programa de reposición del parque automotor de carga, el cual, desde el 2008, se nutre del fondo para la desintegración o chatarrización de vehículos de carga con 1,4 billones de pesos. A través de estos cuantiosos subsidios, el Estado ha fomentado la salida del mercado de tan solo 6.000 vehículos de carga con una edad superior a los 20 años; por la vía de la reposición, el Ejecutivo ha logrado la chatarrización de un número similar de vehículos, resultados decepcionantes que confirman el rotundo fracaso del programa de renovación de vehículos de carga y su transformación en engañoso caldo de cultivo de fraude, corrupción y cartelización del transporte terrestre en Colombia.

Considerando que desde hace décadas el país abandonó la red ferroviaria y fluvial, los empresarios se encuentran secuestrados por los transportadores privados, quienes durante esta década, han promovido 6 paros ilegales de transporte. Para colmo de males, en estos días conocimos, estupefactos, la denuncia en la cuenta en YouTube de la exministra Cecilia Álvarez-Correa contra Pedro Aguilar, presidente de la Asociación Colombiana de Camioneros, por “querer que le bajen la gasolina, que no se le cambien las llantas lisas a los carros y que todo el proceso de la chatarrización lo maneje él”; el fiscal encargado, José Fernando Perdomo, informó que Aguilar y otros cinco directivos eran investigados por la Fiscalía, dado que “hay personas que están queriendo secuestrar al país a través de un supuesto paro de transportadores”, que no vaciló en calificar de “actividad abiertamente delictiva”. Perdomo reveló, además, que en contra de Aguilar se adelantaban otras indagaciones por “presuntas irregularidades en el proceso de chatarrización de vehículos”.

Llegó la hora de aplicar la libertad vigilada de fletes, desmontar el programa de chatarrización, aprovechar los TLC para renovar el parque camionero, fijar técnicamente la edad máxima para la prestación de servicios de carga terrestre y promover decididamente el transporte multimodal.

Por Andrés Espinosa Fenwarth
CEO de Inverdies
andresespinosa@inver10.co

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