Andrés Espinosa Fenwarth
columnista

Éxito agroexportador de Perú

Mientras Perú avanza con una agricultura más tecnificada, nuestro país sigue anclado en la discusión de la reforma agraria de los años treinta.

Andrés Espinosa Fenwarth
Opinión
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
agosto 01 de 2017
2017-08-01 09:07 p.m.
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Hace 25 años, Perú estaba virtualmente quebrado. Los mercados financieros estaban cerrados. Perú era, entonces, un Estado fallido, agobiado por el terrorismo inclemente de Sendero Luminoso. La realidad actual es muy distinta. La subversión es cosa del pasado; sus cabecillas están muertos o encerrados. La expansión promedio de la economía peruana supera el 4 por ciento anual en los últimos 15 años. Perú ahora es paladín del crecimiento económico en los mercados emergentes, reconocido por el FMI como uno de los motores de Latinoamérica.

La historia del éxito peruano tiene un potente componente agrícola. En la década de los años noventa, el agro peruano estaba marcado por el paternalismo estatal y una reforma agraria que atomizó la propiedad rural y diezmó la productividad del campo. De acuerdo con el exministro de Agricultura y Riego de Perú, Juan Manuel Benítez, las tres claves del renacer del campo peruano son: a) generación de servicios e infraestructura de calidad en asuntos sanitarios, información de mercados, crédito, asociatividad, construcción de carreteras, puertos y aeropuertos; b) bajos impuestos y flexibilidad laboral, acordes con la estacionalidad y las condiciones de riesgo de los agronegocios; c) competencia, diversificación de oferta exportable y mercados a través de planes decenales de promoción de exportación, que sustentan, desde el 2003, una apertura comercial inteligente, basada en la firma de 19 acuerdos comerciales con 53 países que abarcan el 91 por ciento de las exportaciones.

Asimismo, la agricultura peruana logró avanzar por la combinación del manejo del agua como recurso productivo rural y el éxito empresarial agroexportador promovido por la explotación competitiva en grandes extensiones de tierra por grupos económicos, que aprovecharon las economías de escala resultantes de la explotación comercial de la tierra. Durante el periodo 2011-2016, Perú invirtió 600 millones de dólares anuales en su infraestructura de riego en la región costera del desierto donde se cultiva la mayor parte de sus agro-exportaciones. Actualmente, Perú desarrolla ambiciosos proyectos de irrigación en 400.000 hectáreas adicionales, con una inversión estimada de 3.250 millones de dólares, fruto de un loable esfuerzo conjunto entre el Estado y la empresa privada.

Los resultados están a la vista. Las agroexportaciones peruanas crecen a una tasa promedio del 17 por ciento al año, evolución que les ha permitido duplicarse cada cinco años, convertirse en el segundo generador de divisas y ser fuente vital de ingresos para 2,3 millones de familias, que representan una tercera parte de los hogares peruanos. Perú pasó de ser un país importador neto de alimentos en los años noventa a ubicarse en la actualidad entre los diez primeros exportadores mundo en espárragos, cebollas, quinua, maca, aceitunas, aguacates, jengibre, habas, alcachofas, uvas, mangos, mandarinas, pimientos, paprika, banano orgánico, arándanos, cacao, pastas alimenticias, leche evaporada, café y azúcar.

Mientras Perú avanza con una agricultura más tecnificada y competitiva, nuestro país sigue anclado en la discusión bizantina de la reforma agraria de los años treinta.

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