Fatiga negociadora | Opinión | Portafolio
Andrés Espinosa Fenwarth

Fatiga negociadora

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
julio 10 de 2013
2013-07-10 02:36 a.m.
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Al efectuar un balance de las negociaciones de los TLC de los últimos 10 años, se detecta una fatiga negociadora que transforma los acuerdos resultantes en objetivos políticos ligados a esfuerzos oficiales, mecánicamente repetidos, ausentes de estrategia y concertación, en lugar de convertirlos en medios de desarrollo y creación de empleo.

Parece como si el afán de negociar acuerdos exprés se hubiera tomado la agenda de negociaciones, con el fin de exhibir una nueva apertura como trofeo en los foros internacionales, con el pretendido propósito de mejorar nuestra competitividad global.

El tratado que rebosó la copa es la Alianza del Pacífico, que, valga anotar, no hace parte de la Agenda de Negociaciones Comerciales aprobada por el Consejo Superior de Comercio Exterior el 11 de abril del 2011.

La Alianza del Pacífico se presenta como un trampolín exportador y receptor de inversión extranjera de los países de esa región que, paradójicamente, no hacen parte de esta negociación. El Acuerdo Marco, o mascarón de proa del buque de la nueva apertura comercial, fue aprobado sin mayor reflexión por el Congreso Nacional, sin cotejar que no incluía las disposiciones centrales de negociación de acceso a nuestro apetecido mercado agropecuario.

El país sabe que la negociación de los asuntos comerciales agrícolas en la Alianza del Pacífico se ha realizado a espaldas de los gremios del sector, y en particular de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), el gremio más antiguo del país.

A mediados del mes pasado, la SAC le anunció al Gobierno Nacional su retiro del ‘cuarto de al lado’ de la Alianza del Pacífico y lo responsabilizó, por escrito, de “cualquier daño grave que de él se pueda derivar”. Las razones del retiro de la SAC son válidas: en su criterio, para el Gobierno Nacional, “la participación y opinión del sector agropecuario en este proceso comercial le ha parecido intrascendente y carente de importancia”.

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo sostiene, a pesar de lo anterior, que “todos los acuerdos han sido concertados con el sector privado”, lo cual, por supuesto, no aplica en el caso de la Alianza del Pacífico, cuya negociación de acceso en agricultura se hace a puerta cerrada, sin concertación ni estudios previos de impacto agrícola.

José Antonio Ocampo, economista y académico de talla mundial, dice que “tenemos una indigestión de TLC… acá se le da la prioridad a firmar tratados, no qué efecto van a tener sobre Colombia, no hay debate público sobre las consecuencias.

Firmar TLC no genera desarrollo. Estos pueden ser una base interesante, una oportunidad, pero cuando uno no tiene una estrategia, ¿qué va a hacer con ellos?”

¡Más claro no canta un gallo!

Andrés Espinosa Fenwarth

CEO de Inverdies

andresespinosa@inver10.co

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