Andrés Espinosa Fenwarth

De Lehman Brothers a Grecia

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
septiembre 21 de 2011
2011-09-21 02:42 a.m.
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La quiebra de Lehman Brothers del 15 de septiembre del 2008, banco de inversión que sobrevivió a la Guerra Civil de EE. UU. y a la Gran Depresión de los años 30, traza un legible paralelo con la crisis de Grecia.

En el 2007, Lehman Brothers se vio afectado por la crisis hipotecaria relacionada con prácticas inseguras –propias y de la industria– derivadas del empaquetamiento en títulos valores de créditos subóptimos, que luego fueron lanzados al mercado con el apoyo de las calificadoras de riesgo y el ojo gacho de reguladores que no regularon y de controladores que no controlaron.

Al desplomarse el mercado inmobiliario norteamericano se vino al piso la estantería del sector financiero, incluida la de Lehman, que para el primer semestre del 2008 había perdido el 73 por ciento de su valor en Bolsa. La reestructuración de sus pasivos financieros era entonces posible, pero requería el apoyo del Tesoro de EE. UU., entidad que negó su concurso aduciendo que era un “asunto entre privados” ligado a un “riesgo moral”, pese a que semanas antes había rescatado la firma de banca de inversión Bear Stearns, y las entidades hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac.

El melodrama griego replica el de Lehman. Para comenzar, el daño es autoinfligido; Grecia adulteró sus estadísticas en 1999 para viabilizar su ingreso al exclusivo club de la Eurozona; la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, conocidas como la Troika, se hicieron los de la vista gorda durante más de una década, actitud que le permitió a Grecia ‘vivir la vida loca’ del gasto sin control y contratación de deuda pública impagable.

Al igual que en el caso de Lehman, la Troika le exige a Grecia que resuelva su crisis con brutales medidas domésticas de ajuste fiscal y privatizaciones impracticables que no incluyen lo fundamental: la declaratoria de insolvencia y la consecuente reestructuración de su deuda soberana para evitar que contagie a las demás economías de la Europa mediterránea.

De manera similar a la quiebra de Lehman, los bancos europeos son el talón de Aquiles de la crisis griega, cuyas acciones se han derrumbado entre 50 y 70 por ciento en los últimos seis meses. Según el Bank for International Settlements, el 79 por ciento de los bonos griegos reposa nerviosamente en los balances de bancos de la Eurozona y Suiza, escenario de riesgo que según la nueva directora-gerente del FMI, Christine Lagarde, exige la inaplazable capitalización de la banca europea en 200 mil millones de euros.

Tiene algo razón la sabiduría popular: ¡el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra!

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