Matando la gallina de los huevos de oro | Opinión | Portafolio
Andrés Espinosa Fenwarth

Matando la gallina de los huevos de oro

La industria avícola recibe el fardo tributario con dos opciones: suben los precios del huevo y el pollo o se quiebran.

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
octubre 17 de 2012
2012-10-17 02:27 a.m.
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Cuando era candidato, el presidente Juan Manuel Santos definió magistralmente su línea política en asuntos tributarios con esta metáfora: “yo puedo firmar en piedra, en mármol: no voy a subir las tarifas de los impuestos. Voy a aumentar, si es necesario, el recaudo, generando más gallinas de oro, pero no matando la gallina de los huevos de oro”. Al analizar los asuntos neurálgicos de origen agropecuario del proyecto de reforma tributaria, presentada por el Gobierno para consideración del Congreso, causa legítima preocupación la forma como los técnicos tributarios se apartan de esta directiva presidencial.

Para comenzar, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, se vio forzado a desautorizar a los técnicos en impuestos y aceptar que “si bien ciertos productos aparecen en el proyecto de reforma como gravados, la voluntad del Gobierno es mantener como excluidos del impuesto a las ventas el maíz y el arroz para consumo humano, así como el abono orgánico, la gallinaza y la pollinaza”.

Los técnicos prefieren mantener los fundamentos que sustentan sus sofismas tributarios, por medio de los cuales pretenden gravar los productos de la canasta básica de los colombianos y matar, de paso, la gallina de los huevos de oro. El meollo de esta cuestión se deriva del proyecto de Estatuto Tributario, que en su nuevo Artículo 477, elimina el derecho a la devolución del impuesto a las ventas del huevo y el pollo, productos imprescindibles de la canasta familiar de los más pobres de Colombia.

Como afirma Andrés Moncada, presidente de Fenavi –gremio que aglutina la cadena avícola–, el Gobierno “inventó la extraña figura de devolver el IVA como un descuento de renta y desapareció el derecho a la devolución”. Fenavi añade que en un escenario como el presentado por el Gobierno en el proyecto de reforma tributaria, las pérdidas del sector en el 2011 no habrían sido de $6.469 millones, sino de $371.000 millones.

La industria avícola recibe el fardo tributario con dos opciones: suben los precios del huevo y el pollo o se quiebran. Si deciden lo primero, la reforma tributaria afectaría indirectamente la canasta básica, con lo cual, como asegura la Corte Constitucional en su sentencia C-776 de 2003, se violaría el Estado Social de Derecho, dado que en nuestro país “no es posible gravar con IVA a los alimentos de primera necesidad, que son vitales para el pueblo colombiano”. Si resuelven absorber los mayores costos y el Gobierno suscribe así el acta de defunción del sector avícola, se perdería el sustento de 450 mil personas en 300 municipos del territorio nacional.

El Congreso y la Corte Constitucional no pueden permitir que semejante descalabro social se convierta en realidad.

ANDRÉS ESPINOSA FENWARTH

CEO DE INVERDIES

andresespinosa@inver10.co

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