Andrés Espinosa Fenwarth

OMC: ser o dejar de ser

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
diciembre 14 de 2011
2011-12-14 01:42 a.m.
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A finales de esta semana se realiza la ‘Octava Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio’ (OMC) en la plácida y cosmopolita ciudad de Ginebra, Suiza.

Durante tres días, los delegados de 153 países, acompañados de un nutrido número de observadores y organizaciones no gubernamentales, se reunirán al pie del lago Lemán para lamentarse al unísono por la ausencia de avance en las negociaciones comerciales multilaterales de la Ronda de Doha.

Han pasado 10 años desde su lanzamiento oficial en la capital de Qatar sin que los diplomáticos acreditados ante la OMC hubieran podido romper el nudo gordiano que desde entonces las asfixia.

Supuestamente, las negociaciones de la Ronda de Doha se centraban en las necesidades de desarrollo económico de las economías más necesitadas.

En la práctica, el impasse registrado entre las naciones industrializadas y los países emergentes ha impedido mayores avances que permitan visualizar su finalización en el inmediato futuro.

Pascal Lamy, director general de la OMC, delineó recientemente en una reunión del Consejo General el mal estado de las negociaciones.

Lamy manifestó que sus consultas no permitían identificar “señales o propuestas para abandonar los objetivos cuando la Ronda del Desarrollo de Doha fue lanzada”.

La verdad, Lamy tampoco dio luces en la dirección contraria. Ciertamente los diplomáticos en Ginebra se conduelen del fracaso de las negociaciones, pero al mismo tiempo, nadie se atreve ni se siente con la fuerza suficiente para marcar el paso y guiar los negociadores a buen puerto.

Yonov Frederick Agah, presidente del Consejo General de la OMC, manifestó a finales del mes pasado que sus consultas con los delegados en Ginebra arrojaban resultados demasiado generales, y luego sentenció que “la convergencia es más complicada cuando se eleva el nivel de especificidad”.

Lamy estableció con claridad lo que ocurre tras bambalinas: la falta de consenso respecto del “reparto justo de derechos y obligaciones dentro del sistema multilateral de comercio entre miembros con diferentes niveles de desarrollo”".

Lamy considera que “esta pregunta de naturaleza política requiere una respuesta igualmente política”, acorde con la nueva realidad global.

Todo indica que esta conferencia ministerial, a diferencia de las anteriores, no será una reunión de negociación. Por el contrario, su naturaleza política girará en torno de tres asuntos que requieren atención ministerial: la relevancia del sistema multilateral de comercio en el mundo actual, la relación entre comercio y desarrollo y la Ronda de Doha.

Estos tres asuntos están ligados estrechamente entre sí hasta el punto que si al final del camino la Ronda de Doha colapsa irremediablemente, es previsible que se venga al suelo toda la estantería que sostiene el multilateralismo comercial como lo conocemos actualmente.

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