Andrés Espinosa Fenwarth
columnista

Origen y ocaso de la globalización

Andrés Espinosa Fenwarth
Opinión
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
julio 12 de 2016
2016-07-12 08:51 p.m.
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De acuerdo con el Banco de la República, la globalización se asocia con la integración de países, regiones, economías y mercados. En opinión del académico argentino Juan G. Tokatlian, la globalización es un proceso histórico caracterizado por el creciente poder del mercado y del capital financiero respecto del Estado y el trabajo.

Se podría argumentar que la Conferencia de Bretton Woods de 1944 sentó las bases para el comienzo de la globalización y el afianzamiento de la integración financiera, por intermedio de la creación del FMI y del Banco Mundial. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Empleo, celebrada en 1947 en La Habana (Cuba), buscaba completar esta labor, al crear una tercera institución multilateral, la Organización Internacional de Comercio (OIC), encargada de establecer disciplinas para la integración de mercados, intercambio de bienes y servicios, prácticas comerciales restrictivas e inversiones internacionales. Esta ambiciosa propuesta, apoyada inicialmente por 50 países, se hundió por ausencia de sustento político en el Congreso de Estados Unidos.

Fue necesario esperar casi 50 años para concretar el fruto del trabajo diplomático de 135 países que le dieron vida a la Organización Mundial de Comercio (OMC). A partir de 1995, la globalización se transformó en un fenómeno planetario de integración comercial sin precedentes conocidos. En los primeros años, los gobiernos ajustaron sus políticas a los loables objetivos de esta respetada institución multilateral, que, desde entonces, también rige los procesos de negociación y solución de disputas comerciales a nivel global.

Sin embargo, desde comienzos del presente siglo, los procesos de integración al amparo de reglas multilaterales han perdido espacio para darle mayor peso a los enfoques bilaterales en los cuales los mercados pretenden maniatar, o incluso, suplantar a los Estados.

Dani Rodrik, economista y profesor de la Universidad de Harvard, sostiene que las naciones enfrentan un dilema por triplicado, que él denomina ‘trilema’: la profundización de la integración de los mercados no permite, simultáneamente, integrar globalmente a los países, ser soberano y democrático. Las naciones que se ven abocadas a este ‘trilema’, por lo general, escogen dos de las tres y optan, equivocadamente, por descartar la soberanía. Se puede inferir, entonces, que actualmente la globalización de los mercados se apoya en procesos democráticos a costa de menor soberanía.

Para comprobar lo anterior, basta examinar, por un lado, el proceso de creación y consolidación de la Unión Europea, en el cual la globalización de los mercados exige un traslado unidireccional de soberanía de los Estados Miembros a las poderosas instituciones comunitarias. El antídoto ha sido peor que la enfermedad. ‘Brexit’ traba la globalización de los mercados al dislocar las cadenas de suministro de bienes y servicios.
Por el otro, en Colombia, las exigencias en materia de licores, especialmente de origen europeo y de la Ocde, se traducen en la muerte anunciada del monopolio constitucional de licores y en el consecuente –y errado– sacrificio de la soberanía nacional.

Andrés Espinosa Fenwarth
CEO de Inverdies
andresespinosa@inver10.co

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