Andrés Espinosa Fenwarth

Peligro global

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
septiembre 28 de 2011
2011-09-28 02:18 a.m.
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La Asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial finalizó el domingo pasado en Washington sin alcanzar resultados tangibles que permitan pasar la página de la crisis y la pérdida de confianza.

Las preocupaciones centrales giraron en torno a los riesgos de la deuda soberana europea, el contagio del sistema financiero mundial y, colateralmente, al debilitamiento económico de los países avanzados, incluyendo a Estados Unidos y su impacto sobre las demás economías del planeta.

El FMI considera que “la economía global ha entrado en una fase peligrosa”, que puede transformarse en “una caída en espiral de incremento en la incertidumbre y la aversión al riesgo, mercados financieros disfuncionales, dinámica de deuda insostenible, descenso de demanda y aumento del desempleo. Incluso en un escenario menos severo, las economías desarrolladas más importantes podrían pasar por un largo periodo de bajo crecimiento”.

Queda uno realmente sin aliento al asimilar lo anterior, o al intentar digerir el Informe Multilateral de Vigilancia Consolidado de septiembre del 2011, que analiza los severos riesgos que amenazan la economía mundial.

El FMI destaca la presencia de la denominada ‘trampa de liquidez’ de tipo keynesiano, según la cual la tasa de interés es tan baja que hace inefectiva las medidas de política monetaria, de suerte que los inversionistas prefieren mantener el dinero ocioso en efectivo en lugar de invertirlo, tendencia que explica su preferencia por el oro, los títulos del Tesoro y el dólar como activos de refugio.

El Fondo Monetario confirma que la crisis de deuda soberana se ha extendido de Grecia, Irlanda y Portugal, a España, Bélgica e Italia, y de allí al sistema bancario europeo, cuyo margen de riesgo ha subido 400 puntos básicos desde enero del 2010. El FMI registra también el desplome del 40 por ciento en la capitalización en bolsa de los bancos europeos.

La economía real también puede sufrir, reitera el FMI, si los bancos europeos se ven forzados a recortar su exposición crediticia como consecuencia de la crisis de deuda soberana.

Estados Unidos tiene su incontrovertible dosis de responsabilidad por el aumento en la volatilidad e inestabilidad global observada desde mediados de julio –derivada de la beligerancia política en Washington–, y ligada a la ampliación del nivel de la deuda y la subsecuente reducción de la calificación soberana de Standard & Poor’s, que luego cobijaría a los principales bancos norteamericanos.

Las economías emergentes podrían ser las víctimas de esta crisis, en opinión del FMI, dada su vulnerabilidad frente a los shocks externos resultantes del infortunado derrumbe de la demanda, los precios de los productos básicos de exportación y el cierre de los mercados internacionales de crédito.

¡Pasajeros, abróchense los cinturones!

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