Andrés Espinosa Fenwarth

Política de Estado para la Altillanura

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
enero 22 de 2014
2014-01-22 12:16 a.m.
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El Consejo Nacional de Política Económica y Social, Conpes, aprobó recientemente un juicioso documento de política estatal de largo aliento, que contiene un sólido diagnóstico del potencial productivo de la Altillanura y las brechas existentes a nivel económico, social e institucional que impiden su pleno aprovechamiento.

En esta primera fase, el documento plantea cinco estrategias que pretenden promover el desarrollo económico incluyente, sostenible y competitivo de esta importante región de 13,5 millones de hectáreas, ubicada en los departamentos de Meta y Vichada.

Colombia cuenta con 5,3 millones de hectáreas cultivadas.

El potencial agrícola, pecuario y forestal de la Altillanura se estima en 2,8 millones de hectáreas, equivalentes al 52 por ciento del área total dedicada actualmente a la agricultura en nuestro país.

Estas cifras confirman que la Altillanura abarca una parte sustancial del territorio nacional con vocación agrícola, región que es preciso promover por medio de una política de Estado, ajena a los vaivenes gubernamentales, nacionales y regionales.

El avance de la Altillanura presenta cuatro desafíos de grueso calado. En primer lugar, los suelos de las sabanas son de baja fertilidad, ácidos, saturados de aluminio y de pobre contenido orgánico, cuya laboriosa construcción exige cuantiosas inversiones que pueden superar los 7 millones de pesos por hectárea.

En segunda instancia, la elevada variabilidad climática de la zona exige el diseño especializado y el uso de modelos avanzados de pronóstico del tiempo que garanticen la viabilidad económica y la sostenibilidad ambiental de los proyectos que se promuevan en la región.

En tercer término, la informalidad en la tenencia de la tierra y la ausencia de claridad en la titulación de su propiedad han generado una creciente inseguridad jurídica que espanta la inversión local y extranjera.

Esta circunstancia hace necesario que el Gobierno Nacional se ponga las botas y resuelva esta situación a la brevedad, sin lo cual la Altillanura seguirá siendo un maravilloso sueño de verano.

Por último, la inexistencia de una adecuada infraestructura de transporte multimodal, ferrocarril incluido, golpea el corazón de la competitividad de la región y la interconexión con los mercados nacionales e internacionales, con lo cual la resolución de este cuello de botella resulta esencial para la sostenibilidad de la zona en el mediano y largo plazo.

El Conpes propone las siguientes estrategias para el desarrollo sustentable de la Altillanura: ordenamiento territorial, consolidación de los centros urbanos de la región, desarrollo de estructura de transporte, promoción de la inversión y adecuación de la institucionalidad pública.

Para el 2024, el área cultivada actual de 80 mil hectáreas se incrementaría a 780 mil hectáreas en arroz, caña de azúcar, caucho, palma de aceite, soya, plantaciones forestales y ganadería.

¡Enhorabuena!

Andrés Espinosa Fenwarth

CEO de Inverdies

andresespinosa@inver10.co

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