Andrés Oppenheimer
análisis

¿África le está ganando a Latinoamérica en innovación?

El nuevo Ranking de Innovación de Bloomberg dice que no hay un solo país de la región entre las 50 naciones más innovadoras del mundo.

Andrés Oppenheimer
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Andrés Oppenheimer
enero 29 de 2018
2018-01-29 08:30 p.m.
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México hace bien en festejar que la película ‘La forma del agua’, de Guillermo del Toro, haya obtenido la mayor cantidad de nominaciones para el Oscar, y varios otros países latinomericanos tienen buenos motivos de estar orgullosos de su gente, que está triunfando dentro y fuera de sus fronteras. Sin embargo, un nuevo escalafón mundial de innovación debería ser motivo de gran preocupación para la región.

El nuevo Ranking de Innovación de Bloomberg dice que no hay un solo país de América Latina entre las 50 naciones más innovadoras del mundo.

Sí, leyeron bien. Los 10 primeros países del Ranking de Innovación Bloomberg de 2018 son Corea del Sur, Suecia, Singapur, Alemania, Suiza, Japón, Finlandia, Dinamarca, Francia e Israel. Estados Unidos cayó al onceavo lugar. Entre las otras naciones de la lista se encuentran China (19), Rusia (25) y España (29). Hacia el final están Túnez (43), Suráfrica (48) y Marruecos (50).

Esto debería generar alarma en América Latina, porque los países que no innovan y producen bienes cada vez más sofisticados enfrentan un futuro económico mediocre, y mayor pobreza.

A diferencia de otros ránquines similares, que consideran criterios económicos más amplios, como los obstáculos burocráticos que enfrentan los emprendedores, este se centra estrictamente en la innovación. Toma en cuenta parámetros como la inversión en investigación y desarrollo como porcentaje de la economía, y el número de patentes por cada millón de habitantes.

Teniendo en cuenta el tamaño de sus economías, los países de América Latina deberían estar mucho mejor en ese ranquin: Brasil y México se encuentran entre las 15 economías más grandes del mundo, y Argentina y Colombia no están muy atrás.

La semana pasada, en una entrevista, le pregunté a Alec Ross, el autor de ‘Las industrias del futuro’ y ex asesor de innovación del Departamento de Estado durante el gobierno de Obama, si está sorprendido por la ausencia de países latinoamericanos en esta clasificación de Bloomberg de los 50 países más innovadores.

“No es sorprendente, pero es triste”, me dijo Ross. “Y la razón es que si bien hay grandes emprendedores en Chile, Brasil o Ciudad de México, muchas veces los grandes talentos se fugan del país. Se van a California, o a Texas, o a Londres”.

Agregó que los países latinoamericanos deberían ser “más amigables con los emprendedores. La región debería crear un clima como para que una genia de 23 años de Buenos Aires no sienta que necesita mudarse a California para iniciar su empresa. El problema no es que no haya gente innovadora, sino que es demasiado difícil hacerlo en sus propios países”.

Ross me dijo que uno de los mayores problemas para los innovadores en América Latina, además de las regulaciones excesivas, es la falta de acceso al capital.

“Una crítica que tengo de los países latinoamericanos es que lo más importante cuando estás buscando una inversión es quién es tu familia, quién es tu madre, quién es tu padre y si tus allegados tienen relaciones comerciales para obtener la inversión”, afirmó Ross. “En Estados Unidos a nadie le importa quién es tu padre. A los inversores solo les interesa tu idea. Lo único que quieren es ganar dinero”.

Y concluyó: “Creo que los gobiernos, trabajando con el sector privado, trabajando con los bancos, trabajando con capitalistas de riesgo, deberían abordar lo que creo son algunas de estas limitaciones culturales”.

Estoy de acuerdo. Pero, lo que es más importante, los países latinoamericanos deberían comenzar por poner la innovación y la modernización en el centro de sus agendas políticas.

El hecho de que el nuevo ranquin de Bloomberg pasó casi desapercibido en la región debería ser motivo de preocupación. O está mal hecho –en cuyo caso habría que demostrar que está equivocado– o debería ser el tema de discusión número uno en varios países, y una llamada de atención para toda la región.

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