Andrés Oppenheimer
análisis

La ironía de la crisis política de Perú

Algo está mal cuando todo el mundo está hablando sobre la corrupción en Perú, que recibió 29 millones de dólares de Odebrecht, y casi nadie hace referencia a la de Venezuela, que aceptó 98 millones de dólares de la misma compañía.

Andrés Oppenheimer
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Andrés Oppenheimer
marzo 25 de 2018
2018-03-25 08:17 p.m.
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La renuncia del presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, originada en el escándalo de corrupción de Odebrecht, puede ser celebrada como un signo de fortaleza de las instituciones democráticas de Perú, pero es una gran ironía que otros gobiernos latinoamericanos que estuvieron mucho más metidos que Perú en el mismo caso –como el de Venezuela– no estén sufriendo ninguna consecuencia.

Perú fue una parte relativamente pequeña del escándalo de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht, que pagó más de 800 millones de dólares en sobornos a altos funcionarios de once países.

Según documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Odebrecht pagó por lo menos 349 millones de dólares en sobornos en Brasil, 98 millones en Venezuela, 92 millones en República Dominicana, 35 millones en Argentina, 34 millones en Ecuador, 29 millones en Perú, 11 millones en Colombia y 10,5 millones en México. Los pagos fueron hechos entre el 2005 y el 2015, según admitió la empresa.

Pero mientras Kuczynski cayó, al dictador venezolano Nicolás Maduro no le ha pasado nada. Hasta ahora, solo Brasil y Perú han investigado el caso a fondo. Colombia, Argentina y Ecuador recién están empezando a hacerlo ahora, mientras que México y la República Dominicana han escarbado muy poco, y Venezuela no ha hecho nada.

“Venezuela es el país que ha tenido más contratos de Odebrecht después de Brasil, pero no ha investigado nada el caso”, dice José Ugaz, expresidente del grupo anticorrupción Transparencia Internacional. “La exfiscal general de Venezuela que trató de investigar el caso tuvo que abandonar el país”.

Kuczynski, un exbanquero de Wall Street, que iba a ser el anfitrión de la Cumbre de las Américas, el 13 de abril en Perú, estaba por enfrentar una votación de destitución en el Congreso peruano por cargos de que dos compañías suyas habían recibido fondos de Odebrecht que no había declarado.

El presidente saliente renunció el pasado miércoles, luego de que la oposición diera a conocer videos en los cuales se escucha a un ministro ofreciendo obras públicas a legisladores a cambio de sus votos en contra de la moción de destitución. Kuczynski dice que no sabía nada sobre los pagos de Odebrecht, pero los últimos videos sellaron el fin de su presidencia.

Prácticamente, todos los principales políticos del Perú han sido vinculados al escándalo de Odebrecht. La líder opositora Keiko Fujimori recibió 1,2 millones de dólares de la firma, informó el diario El Comercio recientemente, citando el testimonio de un exejecutivo de Odebrecht.

El expresidente Ollanta Humala está en la cárcel por el caso, y el expresidente Alejandro Toledo está en Estados Unidos haciendo frente a pedidos de captura de fiscales peruanos por un escándalo anterior, y por presuntos pagos de Odebrecht a su campaña.

Perú está sumido en la incertidumbre. El vicepresidente Martín Vizcarra voló a Lima desde Canadá, donde se desempeñaba como embajador de Perú, y el pasado viernes asumió como nuevo presidente del país.

Vizcarra, un ingeniero que se desempeñó como ministro de Transporte y Comunicaciones y gobernador provincial, probablemente escoja un nuevo gabinete para tener apoyo en el Congreso dominado por la oposición fujimorista.

No está claro de qué manera el cambio presidencial afectará la Cumbre de las Américas, a la que tienen planeado asistir el presidente Trump y los líderes de todo el continente. Kuczysnki había hecho grandes titulares al desinvitar a Maduro de la cumbre.

Un funcionario de la Cancillería peruana me dijo que no espera cambios en la política de Perú hacia Venezuela. “Cuando Vizcarra participó como vicepresidente en las reuniones de gabinete donde se discutía la situación de Venezuela, estuvo de acuerdo con la decisión de no invitar a Maduro si no permitía elecciones libres”, me dijo el funcionario.

Irónicamente, el tema oficial de la Cumbre de las Américas será buscar acuerdos hemisféricos para luchar contra la corrupción. Eso será más urgente que nunca.

Algo está mal cuando todo el mundo está hablando sobre la corrupción en Perú, que recibió 29 millones de dólares de Odebrecht, y casi nadie está hablando de la corrupción en Venezuela, que recibió 98 millones de dólares de la misma empresa.

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