Andrés Oppenheimer
Análisis

La irresponsabilidad de Trump sobre el cambio climático

Al buscar señales de sensatez en el liderazgo global, tendremos que mirar cada vez más a los presidentes de Alemania y Francia. 

Andrés Oppenheimer
Opinión
POR:
Andrés Oppenheimer
junio 05 de 2017
2017-06-05 09:40 p.m.
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La decisión del presidente Donald Trump de retirarse del Acuerdo de París contra el cambio climático –convenio para proteger el planeta, que fue firmado por, prácticamente, todos los países del mundo, con excepción de Siria y Nicaragua– fue un acto de irresponsabilidad suprema que le costará caro a Estados Unidos.

La retirada de Trump del Acuerdo de París confirma los temores de que Trump ha renunciado al papel de liderazgo de Estados Unidos en el mundo occidental. Su egocentrismo e ignorancia parecen tener más peso que los intereses del país.

Además de cometer la insensatez de pelearse gratuitamente con los aliados tradicionales de Estados Unidos –México, Canadá, Alemania, Francia e incluso Australia– mientras abraza a los dictadores de Rusia, Turquía y Arabia Saudí, Trump ya se ha retirado del Acuerdo de Asociación Transpacífico, y ahora se marchó del Acuerdo de París para reducir las emisiones de carbono que están poniendo en peligro el planeta.

En esencia, Trump no ha hecho más que pelearse con los amigos de Estados Unidos y abrazar a los enemigos de este país. ¿Para qué lado está jugando? No me sorprendería que pronto veamos un nuevo eje para la defensa global de la democracia y el libre comercio, liderado por Alemania y Francia, mientras que China llena el vacío de Estados Unidos como campeón de la defensa del medioambiente.

Ya está sucediendo. Cuando le pregunté, en una entrevista, al secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Videgaray, si el viaje programado por la canciller alemana Angela Merkel a México, el próximo 8 de junio, formará parte de una creciente alianza informal ‘antiTrump’ de las democracias occidentales, el funcionario esquivó la pregunta.

Sin confirmar ni negar la premisa de mi pregunta, Videgaray dijo que Alemania es el socio comercial más importante de México, y que el viaje de Merkel era para clausurar un “año de amistad mexicano alemán”.

Pero, ¿no será más que eso?, insistí. Horas antes, Merkel había dicho que Alemania ya no podía “confiar plenamente” en Estados Unidos como líder del mundo libre. Y el 25 de mayo, Merkel había dicho, en una clara referencia al muro propuesto por Trump en la frontera con México, que “no es el aislamiento y la construcción de muros lo que nos hace exitosos, sino sociedades abiertas”.

Videgaray, que estaba en Miami para una sesión de la Conferencia de las Américas, organizada por Miami Herald, me dijo que “México está obviamente haciendo un esfuerzo para acercarse y diversificar sus mercados” con países como Alemania y China.

China ya está aprovechando las tensiones entre Estados Unidos y sus aliados. Mientras hablaba con Videgaray en Miami, y poco antes del viaje de Merkel a México, el primer ministro de China, Xi Jin Ping, llegó a Bruselas para una reunión con líderes de la Unión Europea, en la cual Xi se proclamó como un adalid de la lucha contra el cambio climático.

La propensión de Trump a pelearse con México y Canadá, los vecinos y mayores socios comerciales de Estados Unidos, también podría tener consecuencias políticas adversas para Washington. El próximo año, México celebrará elecciones presidenciales, en las que el candidato populista de izquierda Andrés Manuel López Obrador podría convertirse en el primer presidente antiestadounidense en décadas, en parte, gracias a un ‘efecto Trump’.

Mi opinión: al retirarse del Acuerdo de París contra el cambio climático, Trump está defendiendo una industria moribunda que está envenenando al planeta, en lugar de apoyar industrias de energía limpia que están a la vanguardia de la revolución mundial de la innovación y que producen muchos más empleos en Estados Unidos que las minas de carbón o los campos petroleros.

Al anunciar su decisión, Trump dijo que “fui elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no de París”. ¡Qué bobería mayúscula! presidente Trump, vivo en Miami, donde el nivel del océano está aumentando constantemente, y también es parte de Estados Unidos. Y el propio Alcalde de Pittsburgh se ha manifestado a favor del Acuerdo de París.

Al buscar señales de sensatez en el liderazgo global, tendremos que mirar cada vez más a los presidentes de Alemania, Francia y otros miembros responsables de la comunidad mundial.

Trump prefiere estar solo, con Siria y Nicaragua.

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