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Andrés Oppenheimer
Análisis

López Obrador avanza en México, gracias a Trump

Es hora de que Trump se retraiga de los disparates que dice sobre México, y desactive la bomba de tiempo que ha puesto en marcha en ese país.

Andrés Oppenheimer
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Andrés Oppenheimer
mayo 15 de 2017
2017-05-15 08:49 p.m.
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Las elecciones presidenciales mexicanas del 2018 no han generado ningún interés en Estados Unidos todavía, pero deberían hacerlo: México podría elegir a su primer presidente izquierdista en la historia reciente, en parte, gracias a los disparates que ha dicho el presidente Trump.

Las últimas encuestas muestran que las constantes falsedades que dice Trump sobre México han tenido el efecto predecible de crear una reacción nacionalista entre los mexicanos, que está ayudando al candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador a subir en las encuestas para las elecciones del primero de julio de 2018.

Según una encuesta de BGC-Excelsior del 6 de mayo, López Obrador encabeza la carrera con un 26 por ciento de las preferencias electorales, seguido por la candidata de centroderecha Margarita Zavala, con 21 por ciento, y el oficialista Miguel Angel Osorio Chong, con 19 por ciento.

Pero la parte más interesante de la encuesta es un gráfico con las tendencias de los últimos 12 meses: muestra una subida constante de López Obrador y su partido Morena, especialmente después de las elecciones de noviembre del 2016 en Estados Unidos.

Está claro que las mentiras de Trump sobre México –como su aseveración falsa de que hay una invasión de inmigrantes ilegales de ese país, cuando según datos del Centro Pew el número de mexicanos indocumentados en Estados Unidos ha caído de 6,4 millones en 2009 a 5,6 millones actualmente– le vienen de maravilla a López Obrador, que se presenta como el salvador de México ante su agresivo vecino del norte.

La semana pasada, le pregunté al excanciller Jorge Castañeda si no es demasiado temprano para predecir una victoria de López Obrador, quien ya fue candidato en las elecciones del 2006 y el 2012. Castañeda respondió que “hay una posibilidad seria de que, a menos que pase algo inesperado, López Obrador gane”.

Varias cosas están convergiendo a favor de López Obrador, me dijo Castañeda. La campaña antimexicana de Trump, el mediocre crecimiento económico de México (en parte porque las inversiones se han frenado a la espera de definiciones de Trump sobre el futuro del tratado de libre comercio entre los dos países), y la baja popularidad del presidente mexicano Enrique Peña Nieto por los escándalos de corrupción y la violencia están creando una “tormenta perfecta” que está ayudando a López Obrador, dice Castañeda.

“Lo que Trump y su gente no parecen entender es que el interés primordial de Estados Unidos en México durante los últimos 100 años ha sido la estabilidad de México. Estados Unidos ha tenido el extraordinario lujo de no tener que preocuparse por su vecino del sur desde los días de Pancho Villa”, agregó Castañeda. “Trump lo puede echar todo por la borda, y ayudar a elegir a López Obrador”.

López Obrador me dijo en una entrevista, hace varios años, que nunca se había reunido con el presidente venezolano Hugo Chávez ni con Fidel Castro, y dice hasta el día de hoy que no tiene un contacto político especial con esos países. Pero López Obrador dice las mismas cosas que decía Chávez cuando este último se postuló para la presidencia de Venezuela.

A principios de esta semana, cuando le preguntaron a López Obrador en una entrevista televisiva sobre las protestas que ya dejaron 37 muertos en Venezuela, pareció seguir el libreto del régimen venezolano, culpando a los líderes de la oposición por las muertes. López Obrador pidió a los líderes opositores que no se “sacrifique a la gente”.

López Obrador también criticó tácitamente la decisión de México y los países más grandes de Latinoamérica de pedirle a Maduro que convoque a elecciones libres, diciendo que el gobierno mexicano debería haberse apegado al principio de “no intervención” –la muletilla utilizada por todas las dictaduras del mundo para defenderse de críticas del extranjero–.

Mi opinión: es hora de que Trump se retraiga de los disparates que dice constantemente sobre México, y desactive la bomba de tiempo que ha puesto en marcha en ese país. De lo contrario, Trump será responsable de ayudar a elegir a un presidente izquierdista en México, cuyas políticas populistas ahuyentarán a los inversores, empobrecerán al país, y harán aumentar las inmigración ilegal y el tráfico de drogas a Estados Unidos.

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