Ángela Orozco
análisis

El TLC con EE. UU. en lo agrícola: otra perspectiva

Importamos más, pero son productos en los que éramos deficitarios antes del TLC. En la mayoría de los casos ese país ha desplazado otros proveedores.

Ángela Orozco
POR:
Ángela Orozco
enero 04 de 2017
2017-01-04 07:48 p.m.
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Solemos escuchar y leer que el TLC de Colombia con Estados Unidos ha sido solo de pérdidas para Colombia en el tema agrícola. Quisimos darles una mirada a las cifras para validar esta perspectiva. Es cierto que durante muchos años tuvimos una balanza comercial positiva, que este superávit se ha ido disminuyendo desde que entró en vigencia el tratado, en mayo de 2012, y que al 2015 tenemos un déficit de aproximadamente 49 millones de dólares.

Pero si miramos el volumen de importaciones en toneladas, para aislarnos de los fenómenos de precios de los commodities, encontramos que tan solo seis productos representan casi el 70% de las importaciones totales de Estados Unidos –maíz, torta de soya, trigo, fríjol soya, arroz y aceite de soya–. De estos productos, solo existe producción nacional importante de arroz, como adelante veremos.

El año antepasado el maíz representó cerca del 61% de las importaciones agrícolas en volúmenes desde EE. UU. Pero en el 2005 ya se importaban 2,5 millones de toneladas de todo el mundo, y en el 2015 casi 4,8 millones. Es decir que desde mucho antes de que siquiera se culminara la negociación del TLC éramos deficitarios en ese producto, teniendo como principales proveedores a Estados Unidos, Argentina y Brasil. De hecho, en el 2010 Argentina era el principal proveedor, seguido de EE. UU., pero a partir del 2012 –en mayo de ese año entró en vigencia el Acuerdo– Estados Unidos empezó a crecer su participación, para llegar a ser casi el único proveedor en el 2015.

Es importante recordar que el maíz quedó en el TLC con un cupo para 2,1 millones de toneladas en el 2012, lo que equivalía casi al total de importaciones del país en el 2005. Estados Unidos simplemente desplazó a Argentina como principal proveedor y lo que hoy ingresa con cero arancel es casi el total de lo que Colombia importaba una década atrás. ¿No es acaso el propósito de los TLC tener acceso a productos más competitivos como resultado de la competencia que se abre en el mercado?

Algo similar ocurre con el segundo producto que más se importa: la torta de soya. En el 2008, Colombia importaba 865.000 toneladas –337.000 de EE. UU, 399.000 de Argentina y 98.000 de Bolivia–. En el 2012 fueron casi 1,1 millones de toneladas –156.000 de EE. UU., 704.000 de Argentina y 118.000 de Bolivia–.

Para el 2015 se trajeron 1,2 millones de toneladas, pero ya fue EE. UU. el principal proveedor, con 767.000 toneladas, luego Bolivia con 392.000 y Argentina tan solo nos exportó 330 toneladas. Nuevamente, Estados Unidos desplaza a Argentina como principal proveedor, lo cual se explica principalmente por las mejores condiciones de negociación para el país norteamericano.

En el caso del trigo, producto de los acuerdos con Canadá y EEUU, ambos países compiten y comparten el mercado de importaciones de Colombia. En el 2008, se importaban 1,4 millones de toneladas, de las cuales 1 millón era de EE. UU. y 212.000 de Canadá. En el 2012, crecieron a 1,5 millones de toneladas –633.000 de Canadá y 407.000 de EE. UU.–. Para el 2015, pasamos a importar 1,7 millones de toneladas de todo el mundo (940.000 de Canadá y 679.000 de EE. UU.).

En el caso del fríjol soya, pasamos de negociar por fuera 229.000 toneladas en el 2008 (206.000 de EE. UU. y 2.000 de Argentina) a importar 276.000 toneladas en el 2012 (150.000 de EE. UU. y 86.000 de Argentina), para llegar en el 2015 a 580.000 toneladas, todas casi exclusivamente de Estados Unidos.

Aquí sí el principal ganador del Acuerdo son los Estados Unidos.
Vale la pena mencionar que Colombia no es un importante productor de estos alimentos, es decir que a pesar de que se registran algunos cultivos nacionales de maíz, trigo y soya, son totalmente insuficientes para satisfacer el consumo nacional.

El único de los principales importados que producimos en cantidades importantes es el arroz, en donde sí pasamos de traer del extranjero 29.000 toneladas en el 2008, a 119.000 en el 2012, y 304.000 en el 2015, siendo Estados Unidos el principal proveedor, con 303.000 toneladas.

No obstante, la producción nacional de arroz mecanizado, según el Dane, en el 2015, fue de 2’339.042 toneladas, es decir que las importaciones de Estados Unidos escasamente llegaron a representar el 13% de la producción total en Colombia.
Finalmente, en el caso de los aceites de soya, cuyas importaciones totales han crecido de 179.000 toneladas en el 2008 a 311.000 en el 2015, el mayor proveedor sigue siendo Bolivia, país con el que tenemos cero arancel desde mediados de los 90, producto del Acuerdo de la Comunidad Andina de Naciones.

Con lo anterior, cubrimos casi el 70% de las importaciones agrícolas de Estados Unidos. Desde esta perspectiva nos preguntamos ¿no será más bien que hemos enriquecido nuestra canasta de proveedores mejorando los precios de importación de los productos al abrirnos a la competencia estadounidense? Sí, estamos importando más… pero en productos en que éramos deficitarios desde mucho antes de la entrada en vigencia del TLC, y en la mayor parte de los casos, Estados Unidos ha desplazado a otros proveedores como resultado del TLC. ¿No será mejor preguntarnos entonces por qué no logramos que crezcan nuestras exportaciones?

Ángela María Orozco
Socia Research & Opportunities

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