Augusto Galán Sarmiento

Puentes de entendimiento

Augusto Galán Sarmiento
Opinión
POR:
Augusto Galán Sarmiento
marzo 25 de 2015
2015-03-25 02:38 a.m.
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Hace meses señalábamos la necesidad de lograr un acuerdo de reconciliación entre los agentes del sector salud. Planteamos la importancia de recuperar el respeto y la confianza que se habían extraviado. A pesar de que la relación entre muchos de los actores del sistema ha mejorado y se han construido puentes de entendimiento, aún aparecen esos valores un tanto perdidos.

Las dificultades del sistema de salud se derivan de su éxito. Paradójica realidad que paso a explicar.

En 1992, después de 44 años de existencia de la seguridad social en Colombia, solo el 20% de la población tenía protección en salud. Hoy, cuando han pasado un poco más de 20 años de la implantación de la reforma de 1993, la cobertura del aseguramiento en salud está cercana al ciento por ciento de los ciudadanos.

Este logro social tan importante, sustentado en la solidaridad, ha traído como consecuencia un incremento significativo de la demanda de servicios. En 1992, el sistema de salud atendió una consulta por ciudadano al año; entonces, 32 millones de consultas. El año pasado fueron más de 160 millones, que condujeron a cientos de millones de otras prestaciones: exámenes de laboratorio, de métodos diagnósticos diversos, de procedimientos y de intervenciones. En palabras del Ministerio de Salud, un millón de atenciones diarias, cerca de 400 millones al año.

Aun así, las dificultades de acceso oportuno a los servicios se mantienen como una crítica al sistema, al igual que la calidad de muchas de las atenciones. ¿La razón? La oferta de recursos financieros, humanos, de infraestructura y tecnología se ha quedado corta ante la demanda generada por la cobertura universal del aseguramiento que se ha alcanzado.

Veamos: de acuerdo a estudios y evaluaciones preliminares realizadas por las autoridades y por investigadores independientes, requerimos alrededor de 1 punto adicional del PIB (entre $5-6 billones anuales), como gasto recurrente en salud para satisfacer las actuales exigencias de la demanda. Media reforma tributaria. A la fecha, no es claro de dónde van a surgir esos dineros adicionales. ¿Más impuestos generales, mayor porcentaje de cotización, racionalización y formalización del gasto de bolsillo en salud?

Paralelo a ello, el déficit de profesionales de salud es preocupante. Erróneamente, las discusiones se centran en la exigencia de más especialistas; que se necesitan de algunas especialidades puntuales.

Pero la discusión de fondo para el sistema de salud se concentra en la necesidad de aumentar la capacidad resolutiva del nivel de baja complejidad, para lo cual se requiere cambiar el modelo de formación de los médicos en el país, empoderar equipos interdisciplinarios coordinados por médicos generalistas y/o de familia y duplicar, por lo menos, el número de enfermeras profesionales que existe en la actualidad.

Además, en materia de infraestructura y tecnología, las decisiones deberían apuntar a facilitar el acceso oportuno de los usuarios a los servicios que demandan. Por ejemplo, los de urgencias en las clínicas y hospitales de las ciudades capitales se hallan colapsados. De acuerdo con estudios, algo más del 50% de quienes requieren estos servicios deberían ser atendidos en la consulta ambulatoria o prioritaria de baja complejidad.

Los puentes de entendimiento entre los agentes del sistema deberían comprometernos a trabajar por solucionar esos retos fundamentales que existen con el modelo que opera en la actualidad, y que existirán con cualquiera que se pretenda establecer, si es que aún se considera inevitable cambiarlo.

Augusto Galán Sarmiento
Exministro de Salud
@augustogalan
 

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