Beethoven Herrera Valencia

Krugman: tres hipótesis sobre la desigualdad

Beethoven Herrera Valencia
Opinión
POR:
Beethoven Herrera Valencia
mayo 09 de 2016
2016-05-09 06:55 p.m.
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Con respecto a la severa y creciente desigualdad en Estados Unidos, Paul Krugman controvierte las explicaciones que los ideólogos conservadores esgrimen para explicar y justificar dicha disparidad.

En primer lugar, menciona el ensayo del emprendedor de Sillicon Valley, Paul Graham, quien sostiene que el mayor pago a unas personas se justifica porque hacen una contribución mayor al promedio. Después, retoma la tesis de la suerte, recogida en el filme clásico El tesoro de la Sierra Madre, en la cual un viejo minero se vuelve rico después de que mucha gente fue a buscar y no lo encontró. Y por último, la explicación a partir del poder: ejecutivos de grandes corporaciones que logran fijar su propia compensación, embaucadores financieros que se enriquecen con información privilegiada o reuniendo cuotas inmerecidas de inversionistas ingenuos.

Tomando elementos de esas tesis, Krugman reconoce que algunas personas son más productivas que el promedio, también hay un componente de suerte para el primero en tropezar con una idea o estrategia altamente lucrativa, o la fortuna de nacer de los padres correctos. Y, por supuesto, también incide el uso del poder.

Pero, cuestionando esas explicaciones, Krugman muestra que “la mayor parte del 0,1 por ciento superior del ingreso en EE. UU. se forma de ejecutivos de negocios, y aunque algunos pudieron hacer riesgosas apuestas, probablemente, llegaron a donde están, trepando por las escaleras corporativas bien establecidas. Y el aumento de los ingresos en la cima, refleja, en buena medida, la disparada de altos ejecutivos, no las recompensas a la innovación”.

A pesar de que muchos analistas, empresarios y académicos critican la propuesta de Piketty sobre la aplicación de un impuesto global al capital, argumentando que afectaría la inversión productiva, o que sería imposible de aplicar, Krugman propone gravar a los sectores de alto ingreso para financiar políticas sociales incluyentes.

La disyuntiva es redistribuir parte del ingreso de la exclusiva élite, sin paralizar el crecimiento económico, y advierte que aún reconociendo que en algunos casos los altos ingresos pudieran corresponder a la productividad, los resultados del mercado no son lo mismos que una justificación moral. Y si, además, se reconocen componentes de suerte o de abuso del poder para explicar los altos ingresos, argumenta que se puede cobrar una parte del ingreso de esas elevadas riquezas y usar esos impuestos para fortalecer la protección social, sin destruir el incentivo a la generación de riqueza.

Krugman retoma la historia estadounidense y muestra que “Estados Unidos logró su crecimiento más acelerado y progreso tecnológico durante los años 50 y 60, a pesar de tener tasas fiscales mayores y desigualdad mucho más baja que la que tiene actualmente”(Krugman, 2016, New York Times News Service).

BeethoVen Herrera Valencia
Profesor de las universidades Nacional y Externado
beethovenhv@gmail.com

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