Beethoven Herrera Valencia
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La Fed y la desigualdad

Las corporaciones se benefician de las medidas de estímulo y las empresas han demorado las inversiones. Ello, a expensas de la población trabajadora.

Beethoven Herrera Valencia
Opinión
POR:
Beethoven Herrera Valencia
abril 24 de 2016
2016-04-24 06:09 p.m.
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El exasesor del presidente Bill Clinton, Alexander Friedman, ha publicado un artículo en el cual sostiene que la desigualdad del ingreso y de la riqueza en Estados Unidos ha aumentado desde que estalló la crisis hipotecaria, pero la normalización de la política monetaria podría marcar el principio del fin de dicha tendencia.

Este analista parte del hecho de reconocer que el ingreso medio real de los hogares estadounidenses es aproximadamente el mismo que en 1979, y alude a un estudio del Pew Research Center que encuentra que los norteamericanos tenían en el 2014 un ingreso 4 por ciento menor que en el 2010; que por primera vez en 40 años la clase media no es más del 40 por ciento de la población, y las 20 personas (¡solo 20 personas!) más ricas poseen más fortuna que la mitad inferior de la población.

Lo novedoso en la tesis de Friedman es la afirmación de que “esta tendencia se vio exacerbada por la respuesta política a la crisis financiera. Si bien la recesión del 2007-2008 hizo que los grupos de mayores ingresos sufrieran más que los grupos de menores ingresos (porque los primeros tienden a obtener un porcentaje relativamente mayor de sus rentas de fuentes más volátiles de ingresos de capital, comparado con el devengo laboral), a partir del 2009 viene sucediendo lo contrario.

Desde entonces, aproximadamente el 95 por ciento de las alzas de ingresos han ido a parar a las manos del 1 por ciento más adinerado". (El Tiempo, 1-11-2016).
Además de las diversas causas de la desigualdad, Friedman encuentra una consecuencia no intencionada de la política monetaria laxa, pues las tasas de interés reales negativas y la flexibilización cuantitativa han infligido una represión financiera a los tenedores de efectivo, afectando a los ahorristas, a la vez que alentó los precios de los activos financieros más riesgosos, en manos de los ricos.

El resultado ha sido que las corporaciones se han beneficiado de esas medidas de estímulo, pues los márgenes de ganancia se han expandido hasta picos récords, en tanto que las empresas han demorado las inversiones en infraestructura, se han endeudado a tasas ultrabajas y han sacado ventaja de los mercados laborales débiles para evitar un alza de salarios. Ello ha ocurrido a expensas de la población trabajadora.

Ahora, con una tasa de desempleo en el 5 por ciento, Friedman anuncia “una presión alcista sobre los salarios. Al tiempo que considera poco probable que los adinerados gocen de ganancia sustanciales. Y las familias de clase media, que tienen su ahorros en los bancos, comenzarán a percibir cierto retorno sobre sus depósitos”.

En cambio, no considera que vayan a ocurrir alzas de impuestos a los más ricos, aunque el precandidato demócrata Sanders sí lo ha propuesto.

*Profesor, U. Nacional y Externado
beethovenhv@gmail.com

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