Beethoven Herrera Valencia
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La Reina, los académicos y la crisis

La ciencia económica quedó comprometida de manera grave por la conducta de algunos de sus profesionales que falsearon la realidad en sus análisis.

Beethoven Herrera Valencia
Opinión
POR:
Beethoven Herrera Valencia
noviembre 14 de 2016
2016-11-14 02:40 p.m.
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La crisis que ha afectado al Reino Unido está en el origen de la emergencia de la xenofobia y de las tendencias aislacionistas que terminaron por imponerse a favor del ‘Brexit’.

Tras la explosión de la crisis financiera, la reina Isabel preguntó a los académicos “¿por qué nadie advirtió que la crisis de crédito estaba en camino?”. Entonces, el Foro de la Academia Británica le remitió una carta en la cual sostenía que si bien algunos economistas habían previsto la crisis, e incluso informes oficiales mostraban desbalances de los mercados financieros, la economía mundial, cada agente económico, de manera independiente, asumió riesgos, seducido por los beneficios del mercado.

Y agregaron que los modelos financieros fueron buenos para predecir solo peligros pequeños y de corto plazo, pensando que las autoridades tenían los instrumentos correctos para enfrentar cualquier dificultad a mayor escala.

En diversos análisis acerca de la crisis hipotecaria estadounidense (por ejemplo, en las películas Inside Job, The Big Short y Wall Street I y II), se muestran los conceptos favorables de algunos bancos que en realidad estaban quebrados, producidos por diversos economistas famosos, a cambio de jugosos honorarios; y lo que es peor, el cambio de esos conceptos tan pronto apareció la crisis. El nombre más mencionado es el de Lawrence Summers.

Además, se menciona a Raghuram Rajan (execonomista jefe del FMI), quien advirtió acerca de la formación de la burbuja y su próxima explosión, pero no fue atendido.

Tampoco tuvieron eco las advertencias de Nouriel Roubini, Paul Krugman y Joseph Stiglitz acerca de la política riesgosa de los bancos, al conceder hipotecas incobrables. De modo que la ciencia económica quedó comprometida de manera grave por la conducta de algunos de sus profesionales que falsearon la realidad en sus análisis.

Los académicos ingleses afirmaron que la mayoría estaba convencida de que “los bancos sabían lo que estaban haciendo. Creían que los magos financieros habían encontrado nuevas y brillantes formas de manejar los riesgos”. Y reconocieron que “una generación de banqueros y financieros se engañó a sí misma y a quienes pensaban que eran los ingenieros que marcan el paso de las economías avanzadas”.

Y concluyeron diciendo que, “aunque la falla para prever el momento, la extensión, la gravedad de la crisis y evitarla tuvo muchas causas, fue, ante todo, una falla de la imaginación colectiva de muchas personas inteligentes, de este país y del extranjero, para entender los riesgos para el sistema en su conjunto” (Academia Británica, 2009).

Es usual controvertir acerca de las causas de la crisis, y de la pertinencia y eficacia de las respuestas. Ahora, está en cuestión la capacidad de los economistas para preverla y actuar para prevenirla.

*Profesor de las U. Nacional Y Externado
beethovenhv@yahoo.com

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