Trump favorece a bancos y Wall Street | Opinión | Portafolio
Beethoven Herrera Valencia
análisis

Trump: ¡regresan los ‘ninjas’!

El presidente estadounidense redujo el poder de la oficina de protección al consumidor de productos financieros.

Beethoven Herrera Valencia
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Beethoven Herrera Valencia
marzo 05 de 2017
2017-03-05 09:27 p.m.
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Pese a las críticas que Trump hizo a Wall Street, suspendió la aplicación de la Ley Dood-Frank, promulgada para prevenir la repetición de la crisis hipotecaria, derivada de las hipotecas otorgadas a deudores sin ingresos, sin trabajo y sin activos (ninjas, por su acrónimo en inglés).

Dicha norma creó la agencia de protección al consumidor, impuso a los bancos la obligación de fortalecer su capital y demostrar anualmente su capacidad de afrontar una crisis financiera. Adicionalmente, obligó a los bancos restringir su endeudamiento para hacer inversiones de alto riesgo y prohibió destinar fondos públicos para rescatar los bancos. Aunque los banqueros sostienen que la ley les ha generado costos por 55 mil millones de dólares en 8 años, la suma autorizada por el Congreso para el rescate de los bancos a George Bush fue de 700 mil millones, y a Obama de 800 mil millones.

Según explicó Gary Cohn –director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca y exdirectivo de Goldman Sachs– en una entrevista a Wall Street Journal, “la eliminación de las reglamentaciones no tiene nada que ver con JP Morgan, City Group y Bank of America. Los bancos deben poder estar en condiciones de fijar precios más eficientemente y, en consecuencia, mejores para los consumidores”.

La asociación estadounidense de bancos (ABA) expresó su complacencia por la medida de Trump y llamó a “realizar un examen atento y prudente de la Ley Dood-Frank, que permita al sector bancario liberar su poder” (ibid).

Trump canceló la disposición que iba a entrar en vigencia en abril y que establecía la obligación de los asesores financieros de dar mejor información a los clientes, y, en cambio, redujo el poder de la oficina de protección al consumidor de productos financieros; reemplazó a Daniel Tarullo como jefe de supervisión de la Reserva Federal; suavizó los test de resistencia de los bancos (que son más exigentes que los europeos); flexibilizó la regla Volcker, la cual restringe a los bancos a hacer operaciones de mercado no autorizadas por los clientes, y disminuyó los requisitos adicionales de capital para las 19 mayores instituciones financieras: estas medidas permitirán a los bancos obtener 100 mil millones de dólares en ganancias adicionales en lo que resta del año.

Cabe advertir que seis de los altos funcionarios de la administración Trump proceden de Goldman Sachs, entre ellos, Steven Mnuchin, candidato a secretario del Tesoro; Gary Cohn, jefe del equipo de asesores económicos, y su máximo asesor político, Steve Bannon. La euforia que estas medidas han generado en el mundo financiero explican el alza del índice Dow Jones financiero, que ha aumentado 11,5 por ciento desde noviembre, en tanto que el Dow Jones para todos los sectores se ha incrementado 8,6 por ciento.

Las medidas financieras de Trump, unidas a sus anuncios de inversión en infraestructura y reducción de impuestos a las empresas explican que el Dow Jones haya alcanzado, por primera vez en su historia, los 21.000 puntos, mientras que el Nasdaq Composite ha subido 8 por ciento, y el S&P 500 solo 6 por ciento desde noviembre.

Así mismo, desde la asunción de Trump los fondos de inversión han trasladado más de 5 mil millones de dólares desde los países emergentes hacia Estados Unidos, atraídos por sus decisiones.

En la misma dirección Patrick McHenry, vicepresidente del Comité de Servicios Financieros del Senado, exigió a la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, retirarse de toda negociación de reglamentaciones que estén en curso, como el Comité de Basilea, que agrupa a los bancos centrales.

Para evitar la repetición de eventos como la Gran Depresión, se promulgó en 1931 la ley Glass-Steagall, la cual prohibía a los bancos comerciales usar el dinero de sus ahorradores para realizar actividades de banca de inversión como lo hizo Jaime Michelsen Uribe en 1982, e InterBolsa más recientemente. Pero la administración Clinton, mal asesorada por Lawrence Summers, derogó dicha ley y abrió las puertas a los abusos que condujeron a la crisis hipotecaria del 2008.

La reacción a las medidas de Trump ya ha comenzado, pues existe el temor de que se repitan los abusos bancarios. Como expresó Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, “la idea de volver a las condiciones en vigor antes de la crisis es algo muy inquietante”, y Andreas Dombret, miembro del directorio del Bundesbank, considera que tocar las reformas que se establecieron para evitar nuevas crisis “sería un gran error, aunque a veces complique la vida de los banqueros (…), es importante que la legislación que se puso en pie tras la crisis, no se desmonte. Si no, volverá el riesgo de una nueva crisis financiera” (Portafolio 8/02/17).

Aunque los republicanos controlan ambas Cámaras del Congreso, derogar la Ley Dood-Frank requiere 60 votos en el Senado, de los cuales no disponen, y el Partido Demócrata ha cerrado filas en defensa la ley. Pero a Trump le ha bastado suspender las medidas que la reglamentan para anular su aplicación.

Los analistas confiaban en que, una vez posesionado, Trump moderara sus posiciones y no aplicara las propuestas radicales planteadas en la campaña. Ahora, resulta que no solo ha tomado las medidas anunciadas sobre inmigración y libre comercio, sino que ha avanzado en otras económicas altamente riesgosas, las cuales han merecido menos atención de los analistas.

Por: Beethoven Herrera Valencia
Profesor de las universidades Nacional y Externado.

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