Beethoven Herrera Valencia
columnista

‘Trumpnomics’: ¿corporativismo fascista?

La afirmación sobre la proximidad de las propuestas de Trump con las que inspiraron al fascismo, podría parecer muy arriesgada.

Beethoven Herrera Valencia
Opinión
POR:
Beethoven Herrera Valencia
abril 23 de 2017
2017-04-23 04:10 p.m.
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La afirmación acerca de la proximidad de las propuestas económicas de Trump con las que inspiraron al fascismo de los años 30, podría parecer muy arriesgada, pero proviniendo de Edmund Phelps, obliga a ser tomada con seriedad. El nobel de economía sostiene que “en Estados Unidos actualmente está en marcha un desplazamiento político interno que lleva del cosmopolitismo al nacionalismo y de las élites metropolitanas izquierdistas a las populistas rurales de derecha. La ideología económica imperante también está desplazándose desde un corporativismo regulador distributivo a algo parecido al viejo corporativismo cosmopolita”. (El Tiempo 20/03/17).

Trump no menciona la innovación, y en cambio podría socavarla. Una clara expresión del enfoque considerado erróneo por Phelps es que en lugar de culpar a la pérdida de innovación por la difícil situación en la que se encuentran los estadounidenses, Trump culpa al comercio. Por el contrario, Phelps considera que “la principal causa de esta situación no es el comercio sino la innovación perdida” (Íbid).

A juicio de Phelps, el presidente considera que al intimidar a empresas como Ford y Carrier y ayudar a otras como Google, impulsaría la producción y el empleo, pero esto significaría la expansión de la política corporativista como en las economías fascistas de la década de 1930. Si este comportamiento persiste, considera Phelps, habrá más interferencias en el sector empresarial para proteger a los participantes ya establecidos y bloquear a los recién llegado (Íbid).

Y lo más grave es que esta política corporativista se aplica con un enfoque autoritario que llama a desencadenar nuevas guerras, privilegia a los poderosos, recurre a cualquier práctica política sin importar su legitimidad y utiliza mentiras, ahora denominadas posverdad.

Respecto de las limitaciones a la migración, si se restringiera la libertad de movimiento del personal talentoso en tecnología, la innovación quedaría paralizada. En Silicon Valley, cuya principal actividad económica es la industria tecnológica viven en amalgama innovadores de diversas nacionalidades. Por ello Google y Apple, que tienen cientos de trabajadores afectados por el decreto de Trump, anunciaron que proporcionarán ayuda legal a técnicos inmigrantes para que permanezcan en sus instalaciones. Como expresó un ejecutivo de Apple: “… les he dejado claro que Apple cree profundamente en la importancia de la inmigración tanto para nuestra compañía como para el futuro de nuestra nación… Apple no existiría sin inmigración, déjennos prosperar e innovar por nosotros mismos de la forma en la que lo hacemos”.

Según el secretario de comercio estadounidense Wilbur Ross, el déficit comercial también es una amenaza a la seguridad de Estados Unidos y esa confrontación lleva años. Su discurso tiene el acento bélico tan grato al presidente Trump: “Durante décadas hemos estado en una guerra, por eso tenemos déficits (…), pero la diferencia ahora es que nuestras tropas están en las murallas”.

Beethoven Herrera Valencia
Profesor de las universidades Nacional y Externado
beethovenhv@yahoo.com

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