Universidad Nacional: siglo y medio de ciudadanía | Opinión | Portafolio
Beethoven Herrera Valencia
columnista

Universidad Nacional: siglo y medio de ciudadanía

Por medio de su compromiso con la inclusión social y la oferta de formación a jóvenes de altas capacidades, la institución –que celebra su sesquicentenario– contribuye a la movilidad social.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
octubre 01 de 2017
2017-10-01 06:56 p.m.
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En setenta años de existencia del FMI, solo un ministro de Hacienda colombiano ha enfrentado las medidas recesivas que la entidad impone a países en crisis. El presidente Valencia había sido forzado a realizar dos devaluaciones consecutivas, sin lograr superar la crisis de falta de reservas. El ministro de Hacienda del presidente Lleras Restrepo se negó a repetir esa medida por que se produjo una ruptura, y el gobierno tuvo que a adoptar la devaluación gradual con control de cambios y promoción de exportaciones para revertir la crisis. Se trataba del abogado santandereano, egresado de la Universidad Nacional, Abdón Espinosa Valderrama, quien, además de no provenir de Washington, no viajó después a esa capital a trabajar en las agencias multilaterales, como lo hicieron todos sus sucesores.

También un contralor general de la nación advirtió al presidente de la República de la época, que no era legal entregar la propiedad de Telecom a un oferente sin el concurso público al que correspondía por ser un bien público. Se trataba del economista sucreño Antonio Hernández Gamarra, egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional.

Similar autonomía han mostrado técnicos y académicos de la Nacional, convocados para evaluar las fallas del sistema de salud, capturado por los intereses financieros de las EPS y los recobros de las farmacéuticas, o a evaluar las faltas de sistemas masivos de transporte, afectados por el uso de insumos defectuosos.

La Universidad Nacional ha canalizado las demandas de las víctimas y ha facilitado su presencia en las negociaciones de paz. Y será la Universidad encargada de calificar a los excombatientes que requieren formación para su reinserción. Tener sedes de frontera en Leticia para la Amazonia, Arauca para la Orinoquia, San Andrés para el Caribe; además de Medellín, Palmira y Manizales le ha permitido estar en zonas estratégicas a donde las universidades privadas no van por no ser rentable.

Esa presencia en las fronteras del país se viene fortaleciendo por la puesta en marcha de la sede Pacífico, en Tumaco, y la construcción de la sede en el Cesar. Adicionalmente, gracias a los programas Paes y Peama, facilita el acceso a los jóvenes de menor ingreso o que provienen de municipios pobres. Mediante su compromiso con la inclusión social y la oferta de formación a jóvenes de altas capacidades, garantizadas por un riguroso examen de admisión, esta Universidad –que celebra su sequicentenario– contribuye a la movilidad social.

La mayor oferta de doctorados, un gran número de grupos de investigación y registro de patentes, junto a los resultados destacados en los exámenes profesionales, se han constituido en una fuente legitimidad y dique de contención contra los intentos de marchitamiento de la educación pública superior, que han florecido en épocas recientes.

Beethoven Herrera Valencia
Profesor, U. Nacional y Externado
beethovenhv@yahoo.com

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