Beethoven Herrera Valencia
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Vigencia de Mompox

Para comprender el espíritu independentista de Mompox basta leer el catecismo de instrucción popular publicado en 1814.

Beethoven Herrera Valencia
Opinión
POR:
Beethoven Herrera Valencia
enero 03 de 2017
2017-01-03 10:12 p.m.
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Fundada el 3 de mayo de 1537 por Alonso de Heredia (hermano del fundador de Cartagena), en una zona poblada por los indígenas liderados por el cacique Malibú, fue por 200 años el segundo puerto comercial, después de Cartagena y los champanes impulsados manualmente por los bogas transportaban las mercancías que después de la escala en Mompox seguían hacia Honda, en recorridos que duraban 60 días, hasta que llegaron los barcos de vapor.

Es emblemática su tradición de filigrana de oro y plata, pues las técnicas de origen árabe que trajeron los españoles se fusionaron con la tradición de orfebres de los indígenas de la región. Cuando Mercedes Barcha estudió en Mompox su acudiente era el orfebre Luis Guillermo Trespalacios, cuyos pescaditos de oro pudieron inspirar a Gabo, quien nunca estuvo en Mompox, pero se refiere varias veces a esta ciudad. De hecho se cree que una compañera de internado de su esposa inspiró la historia que se narra en Crónica de una muerte anunciada.

Para comprender el espíritu independentista de Mompox, que la llevó a declarar la independencia absoluta de España el 6 de agosto de 1810, basta leer el catecismo de instrucción popular publicado en 1814 por Juan Fernández de Sotomayor y Picón, cura rector y vicario de Mompox, en el cual hace la defensa de los derechos del hombre desde la Ilustración y denuncia que “una religión de amor y caridad haya sido hecha cómplice de las crueldades y asesinatos de una conquista bárbara y feroz”.

Tras declararse enemigo de la tiranía, desconoce el derecho del Papa Alejandro VI a entregar estas tierras a España, pues “nadie puede ceder lo que jamás fue suyo”.
Luego de proclamar que “ninguna nación tiene título a mandarnos sin nuestro expreso consentimiento”, concluye que “el único recurso que queda es resistir por la fuerza en cumplimiento de la ley natural que faculta a todo hombre a conservar la libertad y la propiedad individual”.

Con vehemencia, el clérigo declara que “los españoles que vinieron no estaban atraídos por enseñar el evangelio y por lo general eran gentes ignorantes, hombres criminales detenidos en las cárceles, la hez del pueblo”. Sostenía que a los conquistadores los animaba la sed insaciable de oro y los ministros y predicadores del evangelio eran “tan codiciosos y hambrientos como sus compañeros”.

Bolívar llega a Cartagena derrotado en Puerto Cabello, escucha de la tradición libertaria de Mompox y se dirige allí a buscar hombres que lo apoyen. Es declarado Comandante General, recluta a 400 momposinos y con ellos realiza la ‘campaña admirable’ que lo lleva en breve tiempo a liberar Caracas, el 6 de agosto de 1813.
Entonces declaró: “Si a Caracas le debo la vida, a Mompox le debo la gloria”.

Profesor de la Universidades Nacional y de la Universidad Externado

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