Beethoven Herrera Valencia

'Abenomía'

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
marzo 10 de 2014
2014-03-10 12:39 a.m.
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Tras dos décadas de estancamiento de la economía japonesa, la llegada del primer ministro Shinzo Abe, ha marcado un viraje radical de la política económica nipona, lo cual ha puesto en cuestión el enfoque convencional aplicado hasta ahora.

Frente al rezago salarial que redujo, desde el 2000, en 0,8 por ciento anualmente los ingresos nominales, mientras que en EE. UU. se incrementaba en 3,3 por ciento, y en Francia 2,8 por ciento, en el mismo periodo, Abe decidió incrementar los ingresos para desencadenar un ‘círculo virtuoso’ que pasa por el estímulo al consumo y el incremento a la producción.

Los ingresos de los asalariados que en 1997 alcanzaban a 279 billones de yenes, se habían reducido a 244.7 billones en el 2012. Esa pérdida de 34.3 billones de yenes es superior al PIB de Dinamarca, Malasia o Singapur. Revertir esa tendencia es lo que Abe ha denominado ‘sorpresa salarial’, y ha criticado el hecho de que la capitalización de las empresas japonesas sea débil y que en los últimos 15 años su patrimonio neto haya sido de 20 por ciento, frente al 30 por ciento de las empresas europeas y estadounidenses.

La política del primer ministro japonés conocida como ‘Abenomía’, incluye una ‘flecha'’de política monetaria expansiva (el Banco de Japón comprará 500.000 millones de yenes en bonos estatales), además de una segunda ‘flecha’ de política fiscal flexible (el IVA subirá 5,8 por ciento, en abril), al tiempo que se promueven los préstamos bancarios a las compañías.

Al justificar su política, Abe ha criticado la resignación que su país ha vivido hasta ahora, y como muestra del nuevo enfoque logró la sede de los Juegos Olímpicos 2020, apoya decididamente el acuerdo Transpacífico con EE. UU y el Banco de Japón mantendrá por un año el apoyo financiero a la región Tohoku, arrasada por el ‘tsunami’.

Para implementar su modelo, Abe ha concertado con los empresarios, liderados por Akio Toyoda, y con Nawaki Koga, dirigente de la central sindical japonesa, para distribuir entre los actores el costo de estas políticas y propiciar la vinculación de la rentabilidad con los salarios, como un camino para salir de la deflación.

El optimismo inicial que generaron las políticas de Abe se ha visto ensombrecido por el déficit comercial que llegó a 27.400 millones de dólares, superior al registro anterior; opuesto al tradicional superávit japonés. Pese a que la devaluación debería desestimular las importaciones y acrecentar las exportaciones, ello no ha ocurrido así. Lo anterior explica, en parte, el débil crecimiento del PIB, de solo 1 por ciento en el último trimestre, una cuarta parte del crecimiento del primer trimestre (Portafolio, 13 de febrero de 2014).

Resulta evidente que la ‘Abenomía’ encierra riesgos y que los resultados en exportaciones y débil crecimiento son preocupantes, pero no cabe duda de que tras una larga parálisis, el gigante nipón tiene nuevos motivos de esperanza.

 

Beethoven Herrera Valencia

Profesor de las universidades Nacional y Externado
beethovenhv@yahoo.com

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