Beethoven Herrera Valencia

‘Estragos de otra apertura’

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
septiembre 01 de 2013
2013-09-01 11:59 p.m.
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Con este título, Álvaro Cala Hederich publicó un artículo en el que analizó el impacto de la apertura económica de mediados del siglo XIX. Recuerda el autor que Santander cultivaba algodón, tabaco y fique; tenía industria de tejidos que producía hamacas, mochilas, costales y cordeles, los cuales intercambiaban por sal, esmeraldas y oro, y además hacía cerámicas decoradas. (El Tiempo, febrero 13 de 1994).

Inglaterra impulsó políticas de libre comercio que resultaron ruinosas para Santander, pues la producción industrial inglesa, con nuevas tecnologías y maquinaria, generaba productos más económicos y de mejor calidad; y esa apertura golpeó fuertemente la producción de hilados, tejidos, confecciones, cigarrillos y sombreros. Adicionalmente, las colonias británicas de Oriente producían tabaco, algodón y quinas con costos inferiores, de modo que en los años 70 el precio del algodón cayó a 1/6 respecto de los años 60; y aunque la producción tabacalera aumentó 5 veces, los precios internacionales bajaron a un tercio del nivel anterior.

Como los artesanos locales carecían de capitales, visión moderna y apoyo del Gobierno, no pudieron adaptarse a la nueva economía de mercado, y esa pérdida de mercados internos y externos causó el empobrecimiento colectivo. A esto se agregan las guerras entre el Gobierno Federal y el Estado Soberano de Santander, en tanto que Antioquia, en relativa paz y con mejores tierras, intensificaba el cultivo del café hasta convertirse en el primer productor del grano. La economía cafetera, sumada a la minería, sentó las bases de la industria nacional.

Había, pues, una incompatibilidad entre la ideología de los gobernantes y los intereses de los ciudadanos, y ello explica que a partir de 1863 el Estado tomara un papel más activo en el desarrollo económico. Las reformas llegaron tarde, y la región nunca logró recuperarse de la crisis. Cita el autor el estudio de Johnson –Santander Siglo XIX–, el cual concluye que Santander practicó el liberalismo económico más radical del mundo.

La población santandereana crecía, antes de 1850, por encima del promedio nacional, pero a raíz de la crisis importantes núcleos emigraron hacia Bogotá, Antioquia y Venezuela, de modo que si en 1870 tenía el 26 por ciento de los artesanos de Colombia, en 1912 contaba solo con el 10 por ciento del total. En 1852, Santander albergaba el 19 por ciento de la población colombiana y Antioquia el 11 por ciento, pero tras cuatro décadas, Santander había disminuido a 14 por ciento y Antioquia había aumentado hasta 20 por ciento.

Cala concluye que para adaptarse a la apertura económica, la región requería innovación, estímulos fiscales y capitales, que permitieran diseñar un plan de adaptación que se implementara gradualmente, y atribuye la apertura económica el hecho de que en el siglo XX, el centro y occidente del país resultaran fortalecidos, a la vez que la decadencia de la región oriental.

Beethoven Herrera

Profesor de las Universidades Nacional y Externado beethovenhv@gmail.com

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