Beethoven Herrera Valencia

Europa, ¿sacrificio inútil?

Sorprendió el planteamiento de Christine Lagarde, de que a Grecia se le debe conceder más tiempo para aplicar los ajustes.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
octubre 29 de 2012
2012-10-29 01:32 a.m.
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Las protestas masivas que sacuden a Grecia y España han puesto en cuestión la eficacia de los ajustes impuestas a dichos países como condición para recibir ayuda que les permita superar la crisis.

En la reunión del Banco Mundial y el FMI, en Tokyo, sorprendió el planteamiento de Christine Lagarde, en el sentido de que a Grecia debe concedérsele más tiempo para aplicar los ajustes; y ello parece derivarse de la investigación del mismo FMI, que concluye que los recortes del gasto en economías deprimidas reducen la confianza del inversionista, porque aceleran el ritmo del deterioro económico.

Hasta ahora, se creía que los países deudores deben aceptar la austeridad para recibir préstamos, y que así todo se resolverá.

El desempleo español llega al 23 por ciento de la población activa, y en los jóvenes llega al 50 por ciento, que fueron los niveles de paro alcanzados en la Gran Depresión.

Pero analistas como Paul Krugman sostienen que imponer más austeridad no va a servir de nada, porque los recortes radicales en servicios públicos esenciales y en ayudas sociales son perjudiciales a una solución efectiva del problema. Y concluye que es errónea la creencia de que los déficits presupuestarios son el problema, cuando es el paro el peligro claro y presente.

En el fondo, hay una diversa explicación de los orígenes de la crisis: diversos líderes políticos, sobre todo alemanes, sostienen que los países deudores se excedieron en sus gastos y deben, por ello, ahora, aceptar la austeridad. Pero lo que ha ocurrido es que España sufre las consecuencias de una enorme burbuja inmobiliaria que provocó un periodo de auge e inflación, y volvió su industria menos competitiva que el resto de Europa, y cuando estalló la burbuja fue imposible recuperar dicha competitividad. 

España no se metió en problemas porque sus gobiernos fueran derrochadores, porque antes de la crisis tenía superávit fiscal y deuda baja, sino porque los déficit aparecieron cuando la economía se derrumbó, deprimió los ingresos e hizo impagables las deudas.

Los bancos alemanes tuvieron mucho que ver en inflar dicha burbuja y la ayuda económica que España ahora pueda recibir terminará beneficiando a esos mismos bancos. Con un enfoque convergente, Stiglitz afirma que el simple hecho de agregar liquidez mientras se continúa con la austeridad no ayudará a la economía española.

Frente a los temores de que los planes de rescate generen inflación, Stiglitz sostiene que con tanta capacidad improductiva, el riesgo de inflación es mínimo, y el peligro para Estados Unidos y Europa radica en que los políticos crean que el uso exclusivo de la política monetaria puede revivir la economía.

Por el contrario, ello distraería la atención de las medidas que pueden estimular el crecimiento, como una política fiscal expansionista y reformas al sector financiero que estimulen el crecimiento. 

BEETHOVEN HERRERA VALENCIA

PROFESOR DE LAS UNIVERSIDADES NACIONAL Y EXTERNADO

beethovenhv@gmail.com

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