Beethoven Herrera Valencia

Juicio por AIG, herencia de la crisis ‘subprime’

Beethoven Herrera Valencia
Opinión
POR:
Beethoven Herrera Valencia
octubre 27 de 2014
2014-10-27 02:06 a.m.
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La escena del expresidente de la FED, Ben Bernanke, y los exsecretarios del Tesoro, Timothy Geithner y Henry Paulson, respondiendo en el juicio entablado por un exaccionista de la AIG contra el Gobierno americano, resulta ciertamente paradójica.

Más notable es el hecho de que no existan procesos individuales contra los ejecutivos de la banca privada que aplicaron políticas irresponsables, al entregar créditos a deudores sin capacidad de pago y transferir las hipotecas tóxicas empaquetadas como derivados financieros: mientras las condenas se han producido contra algunos bancos, como instituciones, múltiples banqueros tomaron dinero del rescate gubernamental para pagarse su ‘buen desempeño’ y se fueron de vacaciones a Miami.

Maurice Greenberg, expresidente de AIG, demandó al Gobierno, argumentando que la FED de Nueva York colocó duras condiciones al otorgar 85.000 millones de dólares en crédito: impuso elevadas tasas de interés y tomó el 80 por ciento de acciones, de modo tal que por las acciones valoradas en 35.000 millones de dólares, desembolsó solo 500.000 dólares.

Los exfuncionarios gubernamentales han argumentado que buscaban evitar la caída de la aseguradora, pues ello podría causar un daño sistémico, y que un salvamento sin condiciones habría generado un ‘riesgo moral’, al inducir a otros banqueros a comportarse mal con la certeza de ser salvados con fondos públicos.

El abogado del demandante, David Boies, se basa en la V enmienda de la Constitución, que impide tomar propiedad privada sin justa compensación y cuestiona la facultad del Gobierno para tomar acciones del banco como garantía de un préstamo.

En el 2012, AIG devolvió al Gobierno 182.000 millones de dólares, lo cual significó una ganancia de 23.000 millones de dólares para el erario, en tanto que Greenberg reclama 25.000 millones de dólares por los daños que considera haber sufrido.

La declaración más controversial ha sido la de Geithner, quien argumentó que la intervención de AIG fue necesaria para evitar una segunda Gran Depresión y que el tratamiento dado a los accionistas buscaba castigarlos para evitar que otros se comportaran de forma imprudente. Pero tuvo que corregirse por lo que reconoció como, ‘lenguaje no preciso’, cuando afirmó que “los accionistas habían sido aniquilados” y que “AIG había sido nacionalizada”.

Por otra parte, hay quienes cuestionan (Ver Inside Job) las razones por las cuales se dejó quebrar a Lehman-Brothers y en cambio salvaron a AIG. La respuesta de Paulson fue que, por tratarse de una aseguradora, una eventual quiebra de AIG podría generar una cadena de quiebras. La salvaron y ahora responden en el banquillo.

A pesar de que el juez Thomas Wheeler se negó a rechazar la demanda, los analistas consideran poco probable que la misma tenga éxito, pero sentará un precedente acerca del alcance de la intervención gubernamental en entidades privadas, en casos de crisis.

Beethoven Herrera Valencia
Profesor, U. Nacional y Externado
beethovenhv@yahoo.com
 

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