Beethoven Herrera Valencia

Merkel, salario mínimo e inmigración

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
junio 03 de 2014
2014-06-03 03:41 a.m.
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El establecimiento por parte de la canciller ÁngelMerkel en Alemania de un salario mínimo legal de 8,5 euros por hora trabajada, resulta notable si se advierte que su partido, la Unión Demócrata Cristiana –como todos los partidos conservadores– considera el salario mínimo legal como una intervención inadecuada por parte del Estado en el mercado laboral, e impide la respuesta de los salarios a los cambios en el nivel de empleo.

Tras obtener el 41 por ciento de votos en las pasadas elecciones, Merkel no alcanzaba la mayoría parlamentaria para gobernar y tuvo que aceptar esa exigencia por parte del Partido Socialdemócrata como condición para formar una coalición que garantizara la gobernabilidad.

Al adoptar la medida, Merkel argumentó: “tuve que acceder a cosas que personalmente no creo que sean las correctas”; y esa posición refleja el punto de vista de los industriales, quienes creen que el salario mínimo restará competitividad a los productos alemanes, podría incrementar el desempleo y generar estancamiento económico.

Por su parte, los socialdemócratas argumentan que un aumento salarial mejorará la economía, al expandir el mercado, y como el desempleo (6,8 por ciento) es el más bajo de la Eurozona, no debe temerse un incremento del mismo. La medida tuvo aceptación del 86 por ciento de los encuestados, pero se han abierto interrogantes acerca del riesgo de que atraiga migrantes, aprovechando la libre movilidad en el espacio comunitario.

A través del programa Blue Card de la Unión Europea, Alemania pretende atraer inmigrantes profesionales para hacer frente a la escasez de mano de obra calificada, pero un salario mínimo superior al promedio europeo podría aumentar la inmigración a Alemania, que según la Ocde es hasta ahora la más baja en todo el continente.

El Gobierno ordenó evaluar los impactos previsibles de esta medida, y algunos centros de investigación concluyeron que los efectos negativos pueden ser insignificantes, pero otros advirtieron que una entrada masiva de inmigrantes atraídos por dicho salario podría aumentar el desempleo de los menos calificados y aumentar la carga fiscal para financiar programas sociales. Otros pronostican que la medida puede proteger los salarios de los alemanes frente a la llegada de mano de obra barata procedente de los países de Europa Oriental.

Alemania es la mayor economía del continente europeo. Ha escapado a la crisis de sus vecinos, presenta alto nivel de exportaciones, menor desempleo y déficit fiscal que sus vecinos. Ello hace interesante analizar si el salario mínimo legal reforzará esos indicadores positivos, o, por el contrario, generará un deterioro de la situación macroeconómica, como sostienen los críticos de la medida.

Si el experimento llegara a funcionar positivamente, no sería extraño que hacia el futuro la política de establecer salarios mínimos legales se generalice a nivel global.

Beethoven Herrera Valencia

Profesor U. Nacional y Externado. Con la colaboración de Sergio Saffon.

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