Beethoven Herrera Valencia

Milton Friedman, centenario

En el centenario de Friedman, todos reconocen la incidencia de sus tesis en las políticas adoptadas en el último cuarto de siglo.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
agosto 20 de 2012
2012-08-20 09:36 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/23/56ccbf720e655.png

Tras la vigencia que las tesis keynesianas tuvieron desde la Segunda Guerra hasta el inicio de la globalización, las teorías neoliberales se volvieron dominantes al ganar Hayek el Nobel en 1972 y Friedman, en 1976. 

En América Latina, la inflación desbordada que hizo desaparecer el cruzeiro y el cruzado, el sol y el inti, el peso y el austral en Argentina, el sucre y el colón salvadoreño, puso de moda las teorías monetaristas que explicaban dicho fenómeno por la desbordada oferta monetaria y proponían como solución la reducción del tamaño del Estado y la contracción fiscal, sacrificando muchas veces los programas sociales.

La obra emblemática de Friedman, Historia monetaria de Estados Unidos , mostró las que a su juicio fueron fallas de la autoridad monetaria estadounidense, atribuyendo la Gran Depresión a una inadecuada respuesta de la FED, al no inyectar la liquidez necesaria, pero restaba importancia a los abusos especulativos que condujeron al colapso de Wall Street.

Su obra más difundida, Libertad de elegir, se convirtió en la biblia de quienes sostienen que el mejor Estado es el más pequeño y el que menos interviene. Ello inspiró la desregulación, con el argumento de que toda concesión de permisos o licencias, y toda fijación de tarifas y precios, termina siendo ineficiente y genera corrupción.

Siguiendo esa inspiración, se eliminó la Ley Glass-Steagall, que separaba la banca de ahorros de la de inversión, y ello abrió la puerta a los abusos bancarios que condujeron a la crisis hipotecaria del 2008.

Respecto al comercio internacional, Friedman se declaró a favor del libre comercio y consideraba que su país adopta una actitud ambivalente, pues profesa la apertura, pero mantiene cuotas y subsidios.

Friedman se declaraba defensor de la libertad y se oponía a las políticas antidrogas argumentando que el Estado no debe indicar a los ciudadanos qué deben o no consumir, pero asesoró a Pinochet en el inicio de su gobierno.

Ante las críticas que ello generaba, solía responder que se había limitado a ofrecer asesoría económica y no a convalidar su régimen político, argumento insostenible.

Se declaró victorioso tras la caída de la URSS, como demostración de la supuesta superioridad de sus tesis de mercado abierto, pero tuvo tiempo de ver la emergencia creciente de gobiernos de izquierda en América Latina, que llegaron al poder denunciando las secuelas negativas que las políticas de Friedman tuvieron en el plano social y ambiental, y las severas brechas que sus políticas propiciaron entre países desarrollados y en vía de desarrollo, y entre ricos y pobres. 

BEETHOVEN HERRERA VALENCIA* 

Profesor de las U. Nacional y Externado

beethovenhv@yahoo.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado