Beethoven Herrera Valencia

Monumento a la santandereanidad en Panachi

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
enero 19 de 2014
2014-01-19 11:52 p.m.
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Por sugerencia de Germán Arciniegas, el escultor Luis Guillermo Vallejo construyó un monumento en homenaje a los Comuneros de 1781, constituido por un conjunto de esculturas sobre una plataforma paraboloide de 55 metros de largo por 22 de ancho, la cual asemeja una hoja de tabaco orientada hacia el Socorro (cuna del Movimiento) en el mirador del cañón del río Chicamocha, llamado Ventanas, en el municipio de Aratoca entre Bucaramanga y San Gil.

En el centro aparece una explosión de rocas sostenidas por rayos, simbolizando el estallido de la insurrección, y la figura de Manuela Beltrán rasgando el edicto real que establecía onerosos impuestos. La figura de José Antonio Galán encabeza la marcha hacia Santafé, en tanto que Juan Francisco Berbeo, aparece sentado en el piso llorando su traición y cubierto solo por un poncho.

En un extremo Fray Ciriaco de Archila, quien apoyó a los comuneros, aparece entregando el Manifiesto del Común, y en el extremo opuesto aparece el arzobispo Caballero y Góngora, tipificado como un traidor, quien cubre su rostro con una máscara y sostiene su báculo convertido en hacha. Cabe recordar que Caballero y Góngora ejercía simultáneamente las funciones de arzobispo y virrey, y se desplazó hasta Zipaquirá para disuadir a los Comuneros de su intento de ingresar a la capital, pero al regresar a Santafé anuló las capitulaciones argumentando que habían sido firmadas bajo presión, y el cuerpo de Galán, tras ser capturado y muerto, fue desmembrado para exponer como escarmiento sus miembros en diferentes pueblos.

Es la primera y quizás única estatua existente en el país que censura de manera explícita una figura religiosa de tan alto nivel. Cuando realizaba mis estudios de historia tuve ocasión de estudiar el informe que el Arzobispo-Virrey envió al rey Carlos III, en el que explicaba cómo logró dividir a los tunjanos de los socorranos, advirtiendo a los primeros que en caso de victoria de la insurrección, Tunja, hasta ahora capital, tributaría al Socorro. También afirma en dicho informe que dilató la negociación para agotar a los líderes comuneros, que usó los ritos religiosos para apaciguar los ánimos, que ofreció dinero a Berbeo y un cargo público a su hermano, para atraerlo hacia la posición oficial.

Arciniegas calificó de traidor a Berbeo, pues a cambio del empleo de corregidor del Socorro ordenó la desmovilización de los comuneros y la captura de Galán. Aunque autores como Phelan defienden el papel de Berbeo y del arzobispo, el monumento expresa el sentir común de la tradición santandereana, que los culpa del fracaso del movimiento, aunque sembró la semilla de la independencia proclamada en 1810 (Martínez Garnica, Armando; 2006. Los nuevos movimientos de la santandereanidad, revista Santander, edición 1).

Este texto fue escrito con la colaboración de Henry Ruiz.

Beethoven Herrera

Profesor de las universidades Nacional y Externado beethovenhv@gmail.com

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