Beethoven Herrera Valencia

Puente de Boyacá en peligro

Beethoven Herrera Valencia
Opinión
POR:
Beethoven Herrera Valencia
octubre 04 de 2015
2015-10-04 11:19 p.m.
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El sitio, donde las tropas de Bolívar derrotaron a los realistas de Barreiro, ha estado afectada por la invasión de predios por parte de campesinos que corren las cercas, introducen animales a pastar y desarrollan cultivos de cebolla y hortalizas. Y ese riesgo, ahora se agrava por la construcción de la doble calzada, a cargo de la Concesión Solarte y Solarte.

La precaria situación que vive el campo patrio se refleja en el hecho de que la Secretaría General de la Gobernación de Boyacá estima en 34 hectáreas la extensión del predio, en tanto que otros consideran que ascendería a 40 hectáreas. (El Tiempo, 2007).

La doble calzada en la vía Ventaquemada - Tunja, amenaza al sitio histórico, aunque voceros de la concesión sostienen que la afectación solo sería del 2 por ciento (1,1 hectáreas), sin contar los terrenos ya invadidos. Por su parte, el gobernador de Boyacá, Juan Carlos Granados, argumenta que “decir que la vía no puede pasar por el centro porque daña el monumento, es como defender la virginidad de una mujer con tres hijos” (Caracol Radio, 2014).

Entre tanto, el arqueólogo Virgilio Becerra, de la Universidad Nacional, ha declarado que “esta zona contiene un yacimiento arqueológico rico en vestigios no solo de la Batalla de Boyacá, sino de culturas prehispánicas” (Semana, 2015).

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en la Convención del Patrimonio Mundial, establece que “el patrimonio cultural y natural forma parte de los bienes inestimables e irreemplazables, no solo de cada nación, sino de toda la humanidad… Se puede considerar que algunos de los elementos de este patrimonio, por sus notables cualidades excepcionales, tienen un valor universal y merecen, por ende, una protección especial contra los peligros crecientes que los amenazan” (Unesco, 2008).

Alemania ha conservado edificios bombardeados en la guerra, y Japón celebra, año tras año, en Hiroshima, actos de recordación para convocar a la prohibición del uso de la bomba atómica. Se trata de que las nuevas generaciones conozcan y recuerden hechos que no vivieron y se evite así repetir los errores de sus antepasados.

Mientras tanto, en Colombia se dañó el espectáculo de ‘Luz y Sonido’ en el Castillo San Felipe, que permitía a los turistas conocer los hechos que convirtieron en heroica al Corralito de Piedra. Y así se quedó hasta hoy (...) sin reparación.

La protección del patrimonio histórico parece estar subordinándose a las obras públicas, y cabría esperar que el Ministerio de Cultura cumpliera eficazmente su deber de protección del patrimonio histórico y cultural.

Los monumentos históricos preservan la identidad de las naciones, y en un país que ha vivido la polarización del conflicto interno, es necesario potenciar el conocimiento y conservación de los símbolos que sirven de referencia a una identidad compartida por todos.

Beethoven Herrera Valencia

Profesor, U. Nacional y Externado

Colaboración de Cristhian Sánchez

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