Beethoven Herrera Valencia

Un siglo con ‘Charlot’

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
mayo 04 de 2014
2014-05-04 11:00 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/23/56ccbf720e655.png

En Munich, Hitler logró apaciguar las dudas de Chamberlain y Daladier acerca de sus pretensiones expansionistas, y le aprobaron la incorporación de los Sudetes, pertenecientes a Checoslovaquia.

El documento que allí suscribieron, pronto se mostraría como inocuo…

Los llamados de Churchill para que Inglaterra y los aliados se prepararan para enfrentar los previsibles ataques del fascismo, no eran atendidos por el liderazgo de su país. Chaplin lanza, en 1940, su película memorable El gran dictador, en la que desnuda el despotismo antisemita de Hitler y ridiculiza, con genialidad, sus ínfulas.

Este ingreso del gran cómico inglés a la temática política lo llevaría a ser investigado por el Comité de Actividades Antiamericanas y al exilio ulterior.

Nacido entre artistas, de una madre con problemas mentales y gran sensibilidad frente a la pobreza y la marginación social, Chaplin creó el personaje del ‘Pequeño vagabundo’, situado siempre a favor del débil y mostrando la solidaridad desinteresada, como quedó plasmado en su obra Luces de la ciudad, en la que trabaja para apoyar la curación de una invidente a quien nunca le expresa la autoría de su ayuda. Con razón ha sido catalogada como una de las obras más emblemática del cine.

Las generaciones mayores de la América hispana, que crecieron viendo a Cantinflas, y los adultos, que en su juventud gozaron con Chespirito, no siempre tuvieron conciencia de que la torpeza en los movimientos, los tropiezos, los permanentes conflictos en los que se veían comprometidos y su desaliñado vestuario, eran la versión tropical de ‘Charlot’.

Muchos autores han descrito las miserias del capitalismo naciente, pero nada ha sido tan impresionante como el mensaje de Chaplin en Tiempos modernos, sobre el trabajo de mujeres y niños en jornadas extenuantes, en condiciones insalubres, sin descanso ni protección social.

La escena en la que Chaplin, andando por la calle después de salir del trabajo, continúa realizando mecánicamente los movimientos de su trabajo es cruel radiografía del taylorismo-fordista.

Y el cuadro en el que el trabajador integra su cuerpo a la máquina, anticipa, en medio siglo, la tesis de la alienación del hombre por el trabajo que Herbert Marcuse desarrollaría en su obra El hombre unidimensional.

Solo Dickens, en las páginas memorables de Oliver Twist logró un impacto similar en la Inglaterra de su época, perceptible únicamente para quien tenía acceso al lenguaje escrito, en tanto que las imágenes de Chaplin eran comprensibles para todo el mundo.

Para la generación que conoció las parodias de Jaime Garzón, es evidente que sus representaciones crearon una conciencia de nuestra tragedia más nítida, que los encendidos discursos de los políticos; y ‘Heriberto de la Calle’, como ‘El pequeño vagabundo’, ha quedado implantado para siempre en el reconocimiento de nuestra propia identidad.

Beethoven Herrera Valencia

Profesor, U. Nacional y Externado

 beethovenhv@yahoo.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado